El Nuevo País .

Titánico esfuerzo en campaña desigual hizo la Mesa de la Unidad Democrática

Titánico esfuerzo en campaña desigual hizo la Mesa de la Unidad Democrática. Sus líderes, sus candidatos, sus dirigentes y activistas y la legión de ciudadanos que es su fuerza principal.

La contienda electoral que acaba de concluir, cuyos resultados no sé cuando escribo esta columna, fue un safari de obstáculos para la mayoría venezolana que quiere un cambio y para su instrumento político, la amplia coalición unitaria agrupada en la MUD, columna vertebral de la alternativa política nacional. Todo se dispuso para ahuyentarla de la participación electoral y a medida que cada obstáculo era salvado, se inventaba uno nuevo por el grupo enchufado que, como bien se sabe, es malo para lo bueno y bueno para lo malo.

Escribo llegando de Yaracuy, en la misma gira fui a Lara y Portuguesa, Carabobo y Cojedes. Antes acompañé a nuestros candidatos en Miranda y Guárico, Vargas y Nueva Esparta, Aragua y al comienzo Lara, la tierra de donde vengo y por donde comencé mi militancia ciudadana. Hubiera querido ir a más lugares, pero el tiempo, las posibilidades y la situación de nuestras comunicaciones me limitaron y lo lamento sinceramente.  Pero lo que les cuento no me lo han contado. Soy testigo de la lucha cívica valiente superando adversidades. Puro coraje y voluntad, talento y patriotismo, bajo amenazas y con poco dinero, sin protección de la ley y ante un adversario poderoso y sin escrúpulos, que maneja el Estado y sus recursos como si fueran de su propiedad, porque los han privatizado, quitándolos al bien común y usándolos y abusándolos en su exclusivo provecho.

Vi la cara de la protesta, de la indignada de productores agrícolas agobiados por acosos y maltratos, de trabajadores y empresarios frustrados, de comunidades populares hartas de burlas y promesas incumplidas, también la callada, contenida de gentes que se sienten abandonados a su suerte, empobrecidos por la inflación, la escasez, la inseguridad, los malos servicios, hombres y mujeres que creyeron en el oficialismo, que sacan el Carnet de la Patria a ver qué consiguen, y que mascullan su decepción en espera de una oportunidad para cobrarse el agravio.

Vi la cara, también de la esperanza. De los que presienten que viene un cambio y lo llevan adentro como una certeza, porque ellos mismos lo traerán. La esperanza de vivir y progresar en paz. La esperanza de que vuelva el hijo que se fue lejos en busca de oportunidades que aquí no ve. La esperanza de vivir que no es conformidad con apenas sobrevivir. La esperanza de que la ley sea para todos y se cumpla, de que la democracia funcione y que la libertad sea derecho y deber, respeto y posibilidad.

Los rostros y las voces a cargo de interpretar esa protesta y esa esperanza son cuadros de todos los partidos y ciudadanos responsables sin filiación. Hombres y mujeres. Maduros y con experiencia y jóvenes con ganas de futuro.

En horas tendremos los resultados, su evaluación y los desarrollos políticos, pero quiero rendir un homenaje a quienes tanto han hecho por todos nosotros.

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