El Nuevo País .

La oposición tiene material para corregir todos sus errores actuales

Nuestra democracia sigue siendo una cáscara vacía, como advirtió Nelson Mandela.

Una semana después de las elecciones regionales en Venezuela, hay mucho paño para cortar y mucho que aprender a partir de los resultados adversos a las expectativas sembradas en toda la oposición.

Una vez que sean cotejadas las actas de cada centro de votación, que se precisen las consecuencias de la no sustitución de candidatos, la presencia de candidatos, supuestamente independientes, que se sospecha fueron promovidos por el oficialismo nacional, además de todas las triquiñuelas desde el Poder Electoral, la oposición tiene material para corregir todos sus errores actuales.

Por lo pronto debe comenzar por admitir que quienes ejercen el actual gobierno venezolano forman parte de un proyecto mundial y no se puede subestimar su capacidad para manipular todas las debilidades de quienes luchan para sacarlos del poder.

Quienes enfrentan al grupo que acapara las instituciones del Estado venezolano desde hace casi 20 años, tienen que comenzar a entender que no basta con pedir nuevas reglas  electorales, no es suficiente atribuir todo a defectos del sistema electoral.

Hay que comenzar por analizar si el grupo opositor está haciendo las cosas apropiadas frente a las ventajas y recursos que posee el contendor.

Ese contendor tiene recursos y asesoramiento apropiado, se apoya en encuestas y se vio que complació en plena campaña electoral lo que la gente quería. Cerrada la campaña electoral, los candidatos usurpadores de gobernaciones siguieron entregando viviendas, becas y otras dádivas, especialmente en estados que dependen totalmente del Gobierno nacional como Vargas y los llaneros.

Esos candidatos contaron con todo el apoyo de los medios financiados por el Estado, emisoras de radio, canales de televisión, periódicos y centenares de cuentas en las redes sociales.

Hay que recordar que siempre se ha dicho que es más fácil gobernar con una dictadura que con democracia. El actual Gobierno nacional frena toda manifestación espontánea de sus seguidores y obliga a votar por el candidato que imponga la cúpula. La oposición tiene que convencer con buenos argumentos y sin violencia o chantajes a que voten por sus candidatos y ya vimos que siempre hay los que haciéndose pasar por opositores hacen el juego al Gobierno.

La oposición, especialmente la que actúa desde la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), no puede seguir escondiendo las diferencias entre los diferentes grupos políticos que la componen.

Es cierto que el proyecto político con apoyo de Rusia y Cuba sabe manipular, pero en varios estados la gente comenta que dentro de la oposición hay gente que no parece responder a manipulaciones sino a conspiraciones contra personajes que no deben crecer para que no se conviertan en posibles aspirantes a la presidencia de la República, un cargo que obnubila a más de uno.

Por eso, el Gobierno sigue al pie de la letra lo dicho por Joseph Stalin: “No importa quién vota, sino quien cuenta los votos”.

Por eso y otras razones, seguiremos sin mejorar lo que Nelson Mandela advirtió: “Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos  cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento”.

@jajogra

Relacionados: