El Nuevo País .

El embrujo de Canaima  

Las regionales del 16/O fueron un grave retroceso para la oposición, pero los resultados de Guayana son fatales para el gobierno, por convertirse en la prueba de un megafraude electoral.

Los venezolanos viven la destrucción de su modo de vida y se les agregó ahora el aniquilamiento de su fe en elecciones. Las regionales del pasado 15 de octubre marcan el punto final de una progresión en el fraude electoral iniciado en 1999 y también en eso, es como si terminara una era de la fe en la democracia.

Los venezolanos tardaron 18 años en darse cuenta de ello, porque todo empezó con la aplicación del Kino para elegir la constituyente de 1999. Se continuó con las tarjetas perforadas que luego aparecieron trucadas y vino una traumática relación con una empresa canadiense que al darse cuenta de exigencias reñidas con su ética, renunció, mientras que una empresa española intentaba “complacer”, hasta que finalmente, a partir de 2004, Jorge Rodríguez consiguió en la Olivetti italiana la clave de unas máquinas de lotería, que transformó en máquinas electorales bajo el nombre de Smartmatic.

    Poco después, el más calificado experto en materia de computación, Bill Gates, creador de Microsoft, advirtió mundialmente que las elecciones no deben nunca celebrarse bajo una mera computación electrónica, por lo fácilmente manipulables que serían los resultados.

     En Venezuela, en toda la era Chávez-Maduro, sólo dos veces el resultado no favoreció al chavismo. La primera fue el referendo de reforma constitucional en el año 2007, cuando la Fuerza Armada exigió que fueran reconocidos los votos que rechazaban la reforma (es de observar, que de haberse aprobado esa reforma, se hubiera modificado sustancialmente la composición de la Fuerza Armada Venezolana y esa parece haber sido la causa de la actitud castrense). La segunda vez fue cuando los venezolanos eligieron la Asamblea Nacional en diciembre 2015. Se ha dicho – sin que pudiese ser probado – que ese día fue interrumpida la comunicación interna del chavismo entre máquinas y salas del control. No me consta, pero es posible.

No menos importantes a partir de allí, han sido las experiencias de una exitosísima consulta popular efectuada por la oposición el 16 de julio 2017 y  el cuestionado referendo para escoger una Asamblea Nacional Constituyente, el 30 de julio 2017, donde incluso la empresa de las máquinas Smartmatic encargadas de la votación, denunció que el resultado fue inflado en “por lo menos 1 millón de votos”.

Todo lo inmediatamente anterior, además de las cifras dadas al unísono por las encuestadoras, permitieron a la Mesa de Unidad Democrática confiar en que puede presentarse en las elecciones de gobernadores con amplio margen de ventaja. No fue así, y para la MUD el descalabro fue tan inesperado, que su primera reacción ha sido lenta y confusa.

El chavismo corrió el riesgo

Si se toman en cuenta las encuestas que fueron unánimes en vaticinar una inequívoca victoria de la oposición y si se les agrega la realidad de los anteriores cuatro meses de rebeldía de calle de amplitud nacional, con 124 manifestantes asesinados por las fuerzas militares y policiales, el resultado parecía cantado de antemano. La única manera que el gobierno tenía para ganar las elecciones de gobernadores, era desistir de cualquier asomo de seudo legalidad en la trampa. Viéndolo objetivamente, no tenían otra opción.

Su estrategia fue unir tres posibilidades: dificultar en lo posible la presencia física de votantes en los lugares donde la oposición arrasaba (cambios de sitios de votación, dificultad de acceso, grupos amenazantes cerca del sitio de votación, etc.). Confundir el votante al presentarle un tarjetón con nombres populares, pero que ya no eran candidatos, arrojando en ese lugar una sustanciosa cantidad de votos nulos. Disminuir por todos los medios el número de los testigos, para computar cada máquina sin presencia de ellos.

Finalmente, estaba la treta de Impedir la comparación entre la lectura de la máquina y la de la totalización de votos. Allí es donde fallaron en el lugar que menos parecen haber previsto, por tratarse del mayor estado del país en términos de Km2, muchos de difícil acceso: el estado Bolívar.

Era también el estado donde menos podían aceptar un gobierno de oposición, debido a que allí radica el llamado “Arco minero”,  que incluye la minería de oro, coltrán y las tradicionales empresas de hierro, acero y aluminio, además de la represa del Guri que alimenta con electricidad a la mayor parte de toda Venezuela.

La experiencia de Velásquez

      El ex gobernador del estado Bolívar entre 1989 y 1995, y actual candidato para gobernar nuevamente ese complicado estado, Andrés Velásquez, al haberse constituido dueño de la totalidad de las actas y tener en su poder la falsificación de cifras aparecidas durante la totalización, justifica ahora nacional y mundialmente la consigna de que las elecciones regionales venezolanas del 16 de octubre han sido fraudulentas. A lo que ahora denuncia Velásquez, se agregan una tras otra las denuncias de irregularidades creadas por el Consejo Nacional Electoral en los demás estados donde ganó el gobierno.

Me permito aquí, un pequeño aparte, muy personal. Hay varias personas por las que tengo el mayor respeto entre el grupo que hace medio siglo fueron alumnos de un izquierdista muy venezolano, como lo fue Alfredo Maneiro. Recuerdo  haberlos visto muchas veces cuando la entonces directiva de la Causa R me visitaba en la redacción de Zeta. El más joven era Andrés Velásquez, quien resultó ser el más fiel a sus raíces partidistas, porque nunca se alejó del partido fundado por Maneiro, cuando muchos otros del grupo pasaron posteriormente al PPT y de allí, al chavismo.

De tal manera, que hoy Velásquez es para el régimen, un adversario de tomar en cuenta, sobre todo por lo consecuente en su trayectoria política y ahora, en sus denuncias. Prometió entregar las pruebas del cambio ocurrido entre las cifras de las Actas y las de los resultados. Seguramente sus declaraciones irán acompañadas del informe del candidato  Carlos Ocariz en Miranda y de la declaración conjunta de la MUD llamando fraudulentas las elecciones del 16 de Octubre en la mayor parte del país.

¿Conclusión? Los detalles denunciados por Velásquez servirán ahora en el mundo, para revelar cómo y en qué forma, se ganan unas elecciones sin votos.

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