El Nuevo País .

No se puede justificar lo injustificable

Explicar y justificar una realidad no deben confundirse. Lo primero puede ser neutro, pero lo segundo exige una posición clara.

Son dos cosas distintas. Se puede tratar de explicar algo, sin que ello signifique, para nada, que se lo justifica. Explicación se refiere a la descripción de la motivación de un hecho, sin que necesariamente se manifieste una valoración al respecto. Justificación sí expresa un acuerdo o una conformidad. Y estos conceptos vienen a cuento por el tema de la validación o no de la “asamblea constituyente”, a través de la juramentación de los gobernadores no-oficialistas.

La “constituyente” de Maduro se explica como un mecanismo para buscar perpetuarse en el poder, al margen de la voluntad popular, y terminando de echar por la borda la parte democrática de la Constitución de 1999. ¿Eso se puede justificar? Por supuesto que no, y la oposición política invocó los artículos 333 y 350 para desconocer su autoridad. Y eso ocurrió hace muy poco tiempo. Entonces hizo lo que tenía que hacer y lo hizo bien.

Después, empezaron a darse los matices. El rector Rendón del CNE solicitó ser ratificado en su cargo por la “constituyente” y así ocurrió. La “constituyente” le dio su respaldo al CNE para que montara las elecciones regionales, y el grueso de la oposición político-partidista de oposición, acordó participar. Y ahora los gobernadores que fueron reconocidos por la hegemonía, se les “impone” la obligación de juramentarse ante esa instancia, so pena de que su proclamación sea desconocida o anulada.

Al momento de escribir estas líneas no se sabe qué decidirán los gobernadores de oposición y las fuerzas políticas a las que pertenecen, pero el solo hecho de que estén ponderando o discutiendo qué hacer, es un indicativo muy poco auspicioso. Y ello porque le estarían dando preferencia a su llamado “espacio” de poder -más simbólico que efectivo, que a la lucha nacional para superar la hegemonía despótica, uno de cuyos emblemas más notorios es la constituyente de Maduro.

Explicaciones de esta situación, sea cual fuere el desenlace, nunca faltarán. No han faltado en el pasado y no tienen por qué faltar ahora. Hay gente preparada que sabe elucidar con habilidad a la hora de pretender cuadrar los círculos. Y he aquí el meollo de la cuestión: no se puede cuadrar un círculo; no se puede justificar lo injustificable, aunque se haya tratado de explicarlo con astucia.

La constituyente de Maduro es un atropello atroz en contra de la Constitución. Todo lo que tienda a reconocerla se convierte, de inmediato, en parte de ese atropello.

flegana@gmail.com

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