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El Régimen aunque se vista de democrático sigue siendo una dictadura

Así como la mona aunque se vista de seda sigue siendo mona, este régimen aunque se vista de democrático sigue siendo una dictadura.

Según la Real Academia Española, las palabras “injerencia” e “intervención” son sinónimos; sin embargo, en las ciencias políticas y en especial en las relaciones internacionales, su uso y aplicación son diferentes. La intervención está reconocida por los organismos multilaterales. La intervención como tal se puede dar a solicitud de un gobierno cuando una situación sobrevenida, como pudiera ser un desastre natural, sobrepasa sus capacidades. Este es el caso de las múltiples oportunidades en que los organismos internacionales OEA, PNUD y BID han intervenido en Haití.

La otra forma de intervención es por decisión propia de los organismos internacionales, como es el caso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el cual para el cumplimiento de sus misiones (dirigidas al mantenimiento de la paz) cuentan con una fuerza especial “postconflicto”, conocida como los “cascos azules”. Estos se encargan de supervisar el cumplimiento de los acuerdos de paz en regiones donde han cesado los conflictos armados, como es el caso de África, que tiene con una larga historia de intervenciones; América Latina registra tres intervenciones: República Dominicana 1965; Guatemala 1997; Haití 1993.

Muy diferente es la injerencia en los asuntos internos de un Estado, la cual sí es condenada en todas sus formas al ser uno de los principios fundamentales del Derecho Internacional, el cual indica la obligación de los Estados de abstenerse, inferir (directa o indirectamente) en los asuntos internos de otro Estado con la intención de afectar su voluntad y obtener su subordinación, ya que afecta la independencia de las naciones y el derecho de autodeterminación de los pueblos. Este fue el caso de la destitución de Zelaya, de conformidad con el ordenamiento jurídico de su país: Maduro como Canciller (junto con los gobiernos de Brasil y Nicaragua) intervino de forma flagrante en los asuntos internos de Honduras.

La diatriba que se presenta sobre ambos términos en nuestro país desde hace ya bastante tiempo, se debe a que hábilmente el gobierno manipula sendos conceptos con fines patrioteros. Evidentemente, ningún venezolano puede estar a favor de una invasión de una potencia extranjera; pero tampoco se puede estar de acuerdo conque desde Cuba se dirijan nuestros destinos.

Venezuela sufre, producto de la pretensión de tratar de imponer un Estado Comunal; de la corrupción; del narcotráfico, de una metástasis en sus instituciones que desafortunadamente conducen a un Estado Fallido, lo cual preocupa a la comunidad internacional por sus efectos colaterales, los cuales están materializados en males como las migraciones incontroladas que afectan sus economías y su estado de bienestar.

El régimen, en su falta de probidad en los asuntos públicos, con su falta de transparencia, intenta doblegar la voluntad del país democrático. El burdo manejo de los padrones electorales propios de las dictaduras son un motivo suficiente para que la comunidad internacional siga interviniendo a través de los mecanismos multilaterales en defensa de la democracia.

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