Economía

Cómo se puede reestructurar la deuda venezolana según Torino Capital

Cuando los tenedores de bonos de la República y Pdvsa se reúnan el lunes con representantes del gobierno venezolano, la gran pregunta sobre la mesa será cómo hacer viable una restructuración desde el punto de vista tanto financiero como legal.  Los representantes de ambos lados se enfrentan a una tarea difícil: las opciones disponibles son muy limitadas, no solo a causa de las dificultades económicas que enfrenta el país, sino también por las limitaciones financieras derivadas de las sanciones estadounidenses.

FRANCISCO RODRÍGUEZ | El Universal

El primer punto que es fundamental reconocer es que el problema de la deuda venezolana no se pude desligar del marco general de política económica.  Los países no acumulan niveles excesivos de deuda por casualidad; lo hacen como resultado de políticas que se hacen insostenibles a lo largo del tiempo. Si un gobierno busca que los acreedores acepten renegociar los términos de su deuda, tiene al mismo tiempo que mostrarles una estrategia económica a través de la cual la nación propone mejorar su capacidad de pago, y así efectivamente aprovechar el respiro que está obteniendo como resultado de la renegociación.

De hecho, Venezuela más que un problema de deuda per se tiene un problema de políticas económicas. Si Venezuela tuviese el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita promedio de América Latina (siete mil dólares por habitante), tendría un PIB de $221 millardos y un peso de deuda externa del sector público en su PIB de 62%, el cual estaría dentro de un rango bastante normal para países en desarrollo.  Sin embargo, debido en gran parte a errores de política económica cometidos en el pasado, el país hoy tiene un ingreso per cápita de menos de cuatro mil dólares, y una deuda externa del sector público que alcanza el 123% del PIB.

Pero Venezuela también enfrenta obstáculos especiales a un proceso de reestructuración que tienen que ver con la naturaleza idiosincrática de su economía. Venezuela es un deudor atípico, en que su Estado es al mismo tiempo la fuente directa de la casi totalidad de los ingresos de divisas de la nación.  Esto lo pone en una situación de vulnerabilidad especial.  Si el gobierno de Argentina entra en default, sus acreedores no pueden embargar los ingresos por exportaciones de carne argentina porque estos pertenecen al sector privado argentino.  Pero en el caso venezolano, los acreedores sí pueden embargar los ingresos por exportaciones de Pdvsa para obligar al Estado venezolano, que es el dueño de Pdvsa, a responder por sus deudas.

Este problema se exacerba porque 45% de la deuda externa de Venezuela ha sido emitida por Pdvsa. Por esta razón, lo más recomendable es que el gobierno separe totalmente el problema de deuda de Pdvsa del de la República.

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