El Nuevo País .

La destrucción de una población

La disgregación de la oposición venezolana cuando casi toda América y toda Europa intentan ayudarla, debe tener alguna explicación de fondo. Intento darla.

Me permito adelantar una hipótesis sobre la causa de la disgregación que evidencia la oposición venezolana y me parece encontrar su raíz en el pensum escolar que formó a la población desde aproximadamente la década de los años 40, produciendo varias generaciones criadas bajo conceptos claramente ilusorios.

Recuerdo el estupor que experimenté cuando a mis hijos nacidos en Venezuela, en el primer grado les dieron un libro que se llamaba “Arco Iris” y en sus páginas, ¡para la edad de primer grado! estaba la mezcla de un pequeño texto con las imágenes que plasmaban en la memoria del futuro adulto un endiosamiento de los próceres de la independencia. Aquellos militares con coloridos uniformes, en vez de ser mostrados como unos hombres que lucharon por la libertad de su país, dando el énfasis no en ellos, sino en los ideales y metas que los movían, eran presentados como unos seres superiores. Aquel sistema de endiosar a una persona me ofuscó. Por supuesto que de allí a la añoranza de un dictador y mejor si es un militar, ya no hay sino un paso, tanto más fácil de franquear, en cuanto que desde el primer año de la escuela se habrá extinguido el sentido crítico y en vez de mostrar la realidad, se ha fomentado un mundo de ilusiones que permanecerán inculcadas a lo largo de toda la vida del adulto.  (Del susto que me dio ese Arco Iris, inscribimos a los hijos en el Colegio Francia donde privaba el clásico racionalismo y el fomento del espíritu crítico, propios del pensum francés).

Ni hablar del bachillerato, donde un libraco llamado “sociales” reemplazaba el conocimiento de los acontecimientos históricos y sus enseñanzas,  por unas divagaciones teóricas, teñidas de sesgo político.  Si en primaria se frustraba el sentido crítico individual, en secundaria esa labor, como dijo  Mafalda: “se mata y remata”.

En mi opinión muy personal, culpo la tendencia que adoptó la educación en Venezuela a partir de los pensa ideados por el fundador del MEP, el “orejón” Prieto. Con la mejor voluntad y sin conocer las razones profundas que lo instaban a apartar de la enseñanza algunos aspectos y favorecer otros, el gran esfuerzo educacional venezolano del siglo XX copió, “sin saber sabiendo” diría el Chavo,  las deformaciones que patrocinaba el comunismo internacional. Se obvió de la enseñanza algo fundamental: el filtro crítico individual, la búsqueda de lo comprobadamente cierto y sobre todo, en los temas de Historia, el conocimiento de los hechos reales, con todas sus circunstancias y sin deformaciones ideológicas. Hasta se hizo el imperdonable cambio del nombre de la materia, cuando en vez de “Historia” la llamaron “Sociales”. Con eso quitaron a generaciones de venezolanos la capacidad de tomar decisiones políticas basadas en el conocimiento cabal de su propia realidad histórica, reemplazando esa materia de vital importancia, por una bazofia pseudofilosófica, triada para presentar ciertos aspectos políticos y eliminar a los demás.

Cuando hoy se mencionan los 40 años de democracia con su época del “éramos felices y no lo sabíamos”, se obvia que sus creadores – que fueron los firmantes del “Pacto de Punto Fijo” -, se formaron en escuelas donde todavía no había arraigado el pensum deformador de la mente. Eran hombres que habían crecido con manuales de Historia donde se relataba qué hecho trajo cuáles consecuencias, y estaban capacitados de prever las consecuencias de sus propias decisiones. No fue sino después, a medida que entraban en el escenario político  las generaciones formadas con el pensum prietista, que se descarriló la apreciación fría de la política nacional. Y que conste que no culpo a Prieto: él fue el instrumento ingenuo de teorías que creyó certeras.

Con el advenimiento de Hugo Chávez, cuya imagen del 4F con su boina roja era como una página agregada a las del  “Arco Iris”,  la primera meta del chavismo fue la de introducir la enseñanza cubana, que a su vez era hija de la soviética. Consiste en una deformación radical de los hechos históricos y la introducción del lavado de cerebro por los ideólogos del partido.

Ese primer ensayo de cambiar los pensa escolares tan pronto llegó Chávez a la presidencia, fue tan burdo que fracasó. Por una parte, los padres salieron a la calle a protestar – recuerdo que fue en Chacaito y allí estaban en sus inicios políticos Julio Borges y Leopoldo López, juntos. Manifestaban con el logo: “con mis hijos no te metas”. Entretanto, el nuevo pensum que intentó imponer el Ministerio de Educación, por la premura y el descuido apareció como copia al calco del cubano, porque hasta le habían dejado los capítulos referentes a la obligación que los alumnos tenían de participar anualmente  a la zafra de la caña de azúcar (recuerdo haber encontrado ese párrafo y lo denunciamos en la revista Zeta). Ante el escándalo, fue necesario desistir y buscar algo menos “copiado”.

Esperaron unos años para que salieran manuales venezolanos, preparados por profesores pesuvistas. Como era previsible, incluían el clásico endiosamiento del gobernante, propio de los regímenes comunistas – en la URSS era Stalin, uno de los mayores asesinos del siglo XX, llamado “padrecito”, sol de sabiduría,  comandante infalible. En Yugoslavia fue Tito, en Rumania Ceaucescu, etc. En Venezuela es Chávez y aparece untado por Bolívar en las portadas de los manuales de primaria, ambos convertidos en imágenes sacras.

Es cuando añoro la visión, inteligencia y preparación de los líderes que firmaron otrora el pacto de Punto Fijo y lo cumplieron sin traiciones ni debilidades, gobernaron por turnos sin incurrir en pleitos y regalaron a los venezolanos los más provechosos 40 años de su Historia.

Pregunto yo.  ¿Son superables los cuentos heredados de la primaria? ¿Existe el espíritu autocrítico para frenar las ambiciones, más bien las ilusiones, de los aprendices a candidatos presidenciales que claramente viven fuera de la realidad política del mundo y de su propio país?  ¿Aprenderán? ¿Comprenderán?

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