El Nuevo País .

El consumidor entrampado

Una cosa tan simple como ir al mercado a comprar la comida, fue convertida para el venezolano en el tema político más actual, el más importante y el de mayor urgencia para atenderlo.

Si esperaban que en esta columna se hable de si votar o no en las próximas elecciones de alcaldes, o si Antonio Ledezma logra reconstruir la unidad de la oposición, o si de milagro los “marines” vendrán a liberar a los seis ciudadanos norteamericanos presos en el Sebin y si por otro milagro disminuirán en “USA” las penas de cárcel a los narcosobrinos, – pues se equivocaron. Nada de eso importa ya en Venezuela, cuando el caos se ha apoderado del país entero por obra y gracias de una política monetaria digna del más eficaz manicomio que jamás haya existido.
La cosa empezó por unas decisiones bien intencionadas y ejecutadas manu militari por la SUNDDE Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socio Económicos). Tanto defendió esa Superintendencia a esos Derechos Socio Económicos, que dejó a todo el país en la más profunda
desesperación. Veamos cuál fue la hazaña.

En lo que va de este mes de noviembre, la SUNDDE, preocupada por la escasez y carestía de los productos de
primera necesidad, fijó Gaceta Oficial mediante, los precios de venta al público de la pasta alimenticia, caña de azúcar, crema dental, azúcar refinada, pescado, arroz, café, maíz y pollo, siguiendo

posteriormente con una lista de precios para los productos de higiene personal como pañales, toallas sanitarias, jabón y papel higiénico. Su problema fue que entretanto, entró en vigencia el último decreto de aumentos salariales, aumentos de pensiones, bonos navideños a los tenedores del carnet de la patria, todo obviamente amparado ya no -como antes– con una mayor emisión de dinero por el banco central, sino por un masivo aumento de circulante cuya cobertura con reservas del Banco Central nunca fue dada a conocer y mucho menos, apareció impresa en billetes.

De modo que mientras la SUNDDE se organizaba para imponer sus precios, la inflación que crece a diario, los transformó en obsoletos. Cuando la SUNDDE colocó a la Guardia Nacional, las policías y a sus propios fiscales en los principales mercados del país, la gente que no es tonta, sabía que los precios decretados ya eran menos de la mitad del precio real y se volcó a vaciar en pocas horas los estantes de ventas de comida. Los comerciantes, obligados por los fusiles a vender su mercancía a precios inferiores al costo, miraron sus estantes vacíos y cerraron. Los productores e importadores, tampoco podían suministrar mercancía que les traía pérdidas.

En las estrechas calles del viejo centro de Caracas, cerca de la redacción de Zeta, hay galpones donde traen una vez a la semana, pollos provenientes de polleras cercanas, por ejemplo de Los Teques. El precio es de Bs.24.000 el kilo y el productor intenta vender sus pollos rápidamente, sin limitar la cantidad por persona. Se forma una cola, la gente compra de 4, 5 o 6 pollos enteros, y en pocas horas no quedó nada hasta el día de la otra semana en que
llegará el camión de la pollera. A media cuadra de distancia, la carnicería vende el pollo por el doble de precio, Bs.48.000 el kilo, pero si aparece alguien de la SUNDDE, los pollos son escondidos y vuelve la escasez. Así pasó la semana, con los comerciantes apresurando la venta o escondiendo la mercancía. Para el sábado 25 de noviembre, en los mercados sabatinos, el precio de la SUNDDE ya estaba olvidado, los alimentos reaparecían en el precio fijado por la inflación de ese día, pero el público sufría de otro problema, igual o mayor que el creado por la SUNDDE. Ahora el gran problema era el Banco Central, incapaz de imprimir billetes para cubrir la creciente masa del circulante puesto en la calle por los decretos de Maduro. La diferencia entre las sumas decretadas y las disponibles en la banca es
tan grande, que tampoco hay capacidad bancaria para dar curso a las tarjetas de débito. Hasta aquí, lo vivido durante la semana, Ahora viene el relato de lo experimentado este sábado 25 de noviembre. Temprano en la mañana salí en mi carro para comprar la comida de mi casa en el mercadito semanal sabatino. La primera sorpresa fue la cola de
carros para llegar al estacionamiento del mercadito – nunca la había visto tan larga ni tan lenta. Mientras esperaba, pasó un señor con una pequeña bolsa de compra en la mano, avisando a los que esperaban en sus vehículos, que no funcionan las tarjetas de débito, que si no tienen efectivo perderán su tiempo, y mostraba su muy pequeña
compra. Como la gente necesita comer, nadie se salió de la cola. El hombre advertía de buena fe. Cuando finalmente pude estacionar y bajé del carro, en el primer puesto donde compré no hubo manera de pagar – la tarjeta de débito era inútil. El banco no respondía. Yo tenía un billete recibido de un banco el día anterior, de 100.000 bolívares (que por cierto, en el billete dicen 100 en cifras grandes, y tiene en letras pequeñas “mil”, así que por unos instantes estaba confundida si lo que daba eran cien mil o cien, porque el color del billete es casi el mismo). Cuando lo mostré, el vendedor lo rechazó, porque no tenía el vuelto. Me lo cambiaron un poco más lejos, con una compra más grande. En todo el mercado, había dos sitios donde por suerte entraban las tarjetas, y en esos sitios la cola de quienes intentaban pagar su compra era interminable. En cuanto a las conversaciones en cada

cola – ni les digo, a Maduro le deben haberle sonado mucho los oídos.

¿Cuánto tiempo durará ese caos con el dinero, algo que padecen por igual todos los venezolanos, – fuesen chavistas, de oposición, ni-ni,- pero sobre todo los millones de venezolanos que se están acostumbrando a comprar los huevos de a uno, eso de “véndeme un huevo”, porque el cartón supera el precio de cien mil bolívares… que en realidad no valen ni ese cartón de huevos. Hoy, sábado 25 de noviembre, el “dólar today” aparece en la pantalla a Bs.82.185,75.
Menos que un cartón de huevos. ¡Que venga el negocio para el enchufado de turno que recibe el dólar a Bs.10!
¿La MUD? ¿Conversaciones en Santo Domingo? ¿Ledezma en la Internacional Socialista? Lo siento. Tengo cosas más urgentes que atender. Aunque fuese una sola vez al día, algo tenemos que comer.

Todos ya perdimos mucho peso y hay que cuidarse.

Relacionados: