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Picaba rocas desde los 10 años en África y hoy puede ser campeón de UFC

Créditos de la Imagen: MMA Fighting

En el pasado UFC 218, Francis Ngannou deslumbró a todo el mundo después de un espectacular knockout fulminante al excampeón de peso completo Alistair Overeem, con un uppercut que mandó al holandés al mundo de Morfeo, y a su vez hizo meritorio al camerunés de una oportunidad por el título que ostenta Stephen Miocic.

Aunque Ngannou, de 31 años, ahora disfruta de una vida llena de fama y dinero en los Estados Unidos con un futuro prometedor dentro de la UFC, mucho tuvo que atravesar para poder cumplir sus sueños.

En su natal Camerún tuvo que empezar a trabajar en una cantera picando rocas desde los 10 años para ayudar a mantener a su familia. Realizó ese oficio hasta los 22 cuando decidió darle un vuelco a su vida y buscar un mejor futuro en Francia.

No obstante, su inicio en el país europeo tampoco fue fácil. Sin nada de dinero en los bolsillos pasó los primeros tres meses viviendo en la calle, mientras le preguntaba a las personas en que lugar podía practicar boxeo. Pero a todos lados que iba lo rechazaban por no tener dinero.

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Sería Fernand Lopez, dueño de un gimnasio, quien confió en él dándole 50 dólares, un lugar donde dormir y la oportunidad de entrenarse como boxeador.

Aunque el sueño de Ngannou era convertirse en el próximo Mike Tyson, sus entrenadores fueron sinceros con él explicándole que en Francia no se iba a poder desarrollar como boxeador por lo que lo invitaron a practicar un deporte que hasta ese momento era desconocido para el camerunés, las artes marciales mixtas.

En la actualidad es el peleador con la pegada más temida de la UFC y el retador número uno al título de Miocic, en lo que será una de las peleas más esperadas del 2018.

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