El Nuevo País .

Londres admite desconocer los efectos económicos del Brexit

Créditos de la Imagen: Agencia

La primera ministra británica, Theresa May mantuvo ayer el primer contacto con Arlene Foster, líder del DUP, desde que el lunes la formación norirlandesa le forzara a dar marcha atrás en el último momento en el pacto que prácticamente había cerrado con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, respecto a la frontera de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, reseña La Razón.

Foster considera que “aún hay mucho que discutir”, sin embargo, no se apresura en viajar a Downing Street para reunirse en persona con May.

Mientras DUP no lo apruebe, May esta incapacitada, tras perder la mayoría absoluta en junio, su supervivencia política y gobierno en minoría dependen del respaldo de los 10 diputados norirlandeses.

Asimismo, la ministra también mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, en la que, de acuerdo con un portavoz, trataron de encontrar una solución “a las circunstancias únicas que existen en Irlanda del Norte” para que se respete la integridad del Reino Unido, la Unión Europea, así como el Acuerdo de Viernes Santo, con el que se puso fin a las décadas de conflicto en la isla.

Tanto Dublín como Londres insisten en que no se quiere aplicar una frontera dura que ponga en peligro la paz. Sin embargo, las tensiones son cada vez mayores.

Según el diario Irish Independent, con el objetivo de avanzar en las negociaciones del Brexit, el Gobierno irlandés estaría dispuesto a hacer concesiones respecto a su posición sobre la frontera, aceptando la inclusión de unas palabras que “clarifiquen” el estatus que tendrá la provincia británica cuando el Reino Unido abandone el bloque.

Durante su comparecencia semanal ayer en la Cámara de los Comunes, May insistió en que se habían realizado avances, lo que provocó la carcajada de la oposición.

Por su parte, el ministro del Brexit, David Davis, empeoró aún más la situación al admitir que el Gobierno no había realizado una evaluación formal sobre el impacto que la salida del bloque tendrá en la economía del país.

Agregó que “no hay una evaluación sistemática del impacto”, aunque el Gobierno ha elaborado “análisis por sectores”, pero no un “pronóstico” sobre lo que pueda ocurrir una vez que el Reino Unido se retire del bloque europeo en marzo de 2019.

El ministro del Tesoro, Philip Hammond, reconoció que tras 18 meses del triunfo del Brexit, el gabinete del Ejecutivo aún no había acordado un plan respecto a cómo afrontar el histórico divorcio.

Relacionados: