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Jurate Rosales: Contundente respuesta al chavismo internacional

En la polémica que se desarrolla en Francia sobre la Venezuela del siglo XXI, empezamos a conocer nuevos actores y un notable conocimiento de lo que ocurre bajo el gobierno de Maduro.

Los inesperados protagonistas de una candente polémica en Francia sobre Venezuela, son la historiadora Laurence Debray, hija del antiguo compañero francés del Ché Guevara, Régis Debray, y de la antropóloga venezolana Elizabeth Burgos. Su contrincante es el escritor comunista Patrick Besson. El cuadrilátero del pugilato verbal es la revista francesa Le Point.

Primero, veamos quiénes son los personajes que discuten. El escritor Patrick Besson es hijo de un padre ruso y madre serbia, nació en Francia donde se forjó una fama de escritor laureado con el  “Gran Premio” otorgado por la Academia Francesa. Cuando Besson dice que es “comunista practicante”, otorga automáticamente al comunismo el carácter de religión.

Quien discute sus ideas, es la historiadora Laurence Debray, mente inquieta que tiene de donde sacar en cuanto a su complicada familia, de la que heredó un agudo espíritu crítico reflejado en  sus libros: una biografía del rey de España Juan Carlos, y el recién editado en Francia relato autobiográfico  (en preparación estaría la traducción castellana) intitulado “Hija de revolucionarios”, donde describe su infancia entre Cuba y Estados Unidos. Laurence posee la capacidad de ofrecer una descarnada revisión de las teorías políticas que alimentaron el siglo pasado, a veces muy a contrapelo de lo que pensaban su padre, Régis Debray,  y su madre, Elizabeth Burgos.  En el  caso presente, Florence interpela en el semanario francés  Le Point al escritor Patrick Besson, con una respuesta titulada “Así es como Chávez arruinó a Venezuela”.

Las primeras palabras de Florence son: “Corrupción, tráfico, desigualdades sociales, pobreza galopante, analfabetismo… El verdadero balance de los años Chávez y Maduro está sin apelación.”

Entre otros reproches al autor Besson, la franco-venezolana le recuerda “la abrogación por Nicolás Maduro de la Asamblea Nacional, debidamente electa, pero que por tener mayoría de la oposición, de ella dijo Maduro: ´¡Lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas!´ (27 de junio 2017).

Prosigue Florence: “Dado que contrariamente a los venezolanos, usted, señor Besson, tiene la suerte de vivir en una democracia, patria de los Derechos Humanos, solo puedo respetar su opinión acerca de un país que es el mío, tomando su condescendencia como el rasgo característico de cierta élite francesa. ¿O será eso un remanente del mito del siglo XVIIIº acerca del buen salvaje? Me limitaré a desmentir algunas insinuaciones insultantes para mis compatriotas, acorralados en una sobrevivencia del día a día. Porque su ligereza es escandalosa, tomando en cuenta la crisis humanitaria que azota a mi país. Venezuela pasó a ser desgraciadamente un sitio de experimento político para divertir a un sector de la izquierda francesa, cómodamente instalada en los restoranes de París, mientras que 32 millones de personas (en Venezuela)  no consiguen ni alimentos ni medicinas. Me siento tanto más autorizada para contestarle, señor Besson, por cuanto que estuve siendo niña en los campamentos de entrenamiento militar e ideológico en Cuba, porque recorrí siendo periodista los ranchos de Caracas y entrevisté largamente a su héroe, Hugo Chávez, justo antes de su llegada al poder.

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. “Hoy, dos millones de venezolanos tomaron el camino del exilio. La clase media desprovista de porvenir profesional se cansó de pasar hambre y buscar a sus hijos en la morgue, a menos que se les haya encarcelado o torturado, y se declaró en forfait.

“La columna vertebral de la nación se va, dejando atrás a los más desprovistos de todo, siendo éstos los primeros que debían haber beneficiado de una buena gestión de los ingresos petroleros. Antes de Chávez, eran curados gratis en servicios de salud pública que estaban en todo el país, con Maduro, ellos mueren por no haber medicamentos en unas instalaciones destartaladas. Contrariamente a lo  que usted dice, señor Besson, la democracia no dejó “las infraestructuras del país pudrirse bajo el sol”, el régimen bolivariano las ha aniquilado a golpes de expropiaciones, las desmanteló sistemáticamente, destruyó su tejido económico con una gestión arbitraria. Si en 1998 la pobreza afectaba al 49% de los venezolanos, ella está hoy en el 83%.

“¿Acusará usted al “gran capital” por esa catástrofe humanitaria? Es en los bastiones del chavismo, precisamente donde Chávez nació y Maduro creció, que la rebelión es la más violenta. Y también, donde la represión es la más radical.

“Según usted, señor Besson, el “pueblo” venezolano habría beneficiado de una “amplia campaña de alfabetización” instaurada por Hugo Chávez. En Venezuela, la educación es gratuita y obligatoria desde los 6 años de edad. Pese a todo, persiste entre un 5% y 8% de analfabetas (de 1% a 2% en Francia). Las misiones de Hugo Chávez aparecen más bien como unos cursos de adoctrinamiento en vez de ser clases de lectura, y terminan muchas veces con inscripción en una unidad militar. Chávez aplicó textualmente el método cubano para someter a su población, con bellas promesas lo convirtió en un subproducto de la revolución cubana.

“¿Por qué piensa usted que Fidel Castro cantaba cada año en inglés “happy birthday” a su acólito venezolano? Por  los 90.000 barriles de petróleo enviados gratis y diariamente a Cuba, que permitieron a la isla no hundirse. Esa isla que desde la eficaz destrucción de los cañaverales, sobrevive gracias a los nostálgicos turistas y los puros. Para montar la fachada, mandaron médicos para atender a los venezolanuchos, como si Venezuela no tuviera médicos competentes. Bajo cuerda, la seguridad interior será desde entonces puesta en las expertas manos cubanas, al igual que cualquier maniobra política. Además de una dictadura narco-populista, los venezolanos deben combatir una invasión.  ¿Qué ganaron ellos por haber creído en el socialismo del siglo XXI? Ganaron el hambre y la muerte. Un tremendo de programa sobre el cual, usted debería meditar, señor Besson.”

Con esas palabras, termina la respuesta de la franco venezolana al comunista confeso “practicante”, Patrick Besson.

 

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