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Escalofriantes asesinatos que pondrían en juego sentencia de los sobrinos Flores

En uno, se reían de la cara que puso alguien cuando le advirtieron que ya habían contratado sicarios para matarle. En otros, compartían datos sobre escabrosos asesinatos ya cometidos, incluyendo en una ocasión la foto de un cadáver decapitado. Y en otra ocasión, discutían la muerte de un individuo que preguntaba demasiado.

Antonio María Delgado/ El Nuevo Herald

Los mensajes de textos pertenecientes a los sobrinos de la pareja presidencial de Venezuela lucen como una barrera difícil de superar para las solicitudes de clemencia introducidas a favor de los jóvenes, ya declarados culpables en Nueva York por narcotráfico y cuya sentencia podría ser dictada esta semana.

Y es que las pruebas presentadas por la fiscalía muestra a los sobrinos discutiendo asesinatos, una operación previa de narcotráfico, negocios con la guerrilla colombiana de las FARC y una operación de corrupción donde pretendían cobrar $2 millones para saldar una deuda de $38 millones de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Esos actos desentonan con la imagen presentada por la defensa de que se tratan de jóvenes humildes e ingenuos, pero en esencia de buen corazón, que cayeron en una trampa de la agencia antidroga DEA colocada por razones políticas.

El juez federal por el Distrito Sur de Nueva York, Paul Crotty, tiene previsto decidir el jueves la suerte de Efraín Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, sobrinos de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, quienes ya fueron declarados culpables de conspirar para importar 800 kilogramos de cocaína a Estados Unidos.

Crotty ya recibió la recomendación de la Fiscalía para que los sobrinos reciban una sentencia de prisión de por vida, la cual fue ratificada por la Oficina de Libertad Condicional en su “Presentence Investigation Report” (PSR), reporte que normalmente ejerce el mayor grado de influencia en la emisión de sentencias federales.

Pero la defensa alega que esas recomendaciones son exageradas, y que el juez debería imponer una sentencia incluso menor al periodo mínimo de 10 años, emitidos para el tipo de delitos que los jóvenes cometieron.

Al solicitar clemencia para Campo Flores, sus abogados le manifestaron al juez que no hay dudas que tomó “un número de decisiones estúpidas”.

“Pero en eso, el caso de Campos Flores es similar a los de innumerables jóvenes que viven en lugares difíciles y que se ven tentados por la oportunidad de obtener ganancia monetaria”, resaltaron los abogados de la prestigiosa firma Boies, Schiller & Flexner en una carta dirigida al juez.

“Sabemos que el señor Campo Flores fue convertido en el blanco de una de las operaciones encubiertas más comprometidas en la historia de la DEA porque él es un familiar de la primera dama de Venezuela”, resaltó la defensa.

Pero son las propias palabras de los sobrinos —presentadas nuevamente ante Crotty en los argumentos finales de la fiscalía— los que le restan credibilidad al planteamiento de los abogados de defensa.

En los mensajes de textos obtenidos en los celulares de los sobrinos durante su arresto en Haití y en las conversaciones que fueron grabadas por agentes encubiertos de la DEA, los jóvenes dan a entender que formaban parte de una violenta red donde las diferencias se resolvían con la muerte.

“Esos mensajes muestran la participación de los acusados en los esfuerzos violentos de cobrar deuda”, previa a la operación encubierta y a la reunión en Caracas con los testigos de la DEA, señala la fiscalía en su informe.

Uno de los mensajes da detalles de un encuentro sostenido con un narcotraficante que les debía dinero. En esa ocasión, Flores y Campo intercambiaron mensajes sobre la presión que estaban ejerciendo a través de un Comisario de la Policía que les estaba ayudando a cobrar.

“Que sádico como fue y le dijo a estos locos en su cara q le estaban pagando un contrato por ellos […] Q ya el había mandado a sus perros […] ¿No les viste la cara cuando les dijo eso? Q risa jejejjejejjeje”, escribió Campo a través de varios mensajes de texto.

Flores, por su parte, celebró que lo haya hecho, señalando que “les habló claro”, en su cara.

Los ánimos parecen haberse caldeado durante el encuentro, y la enfurecida reacción de uno de los participantes parece haberle molestado a Campo.

“Lo q yo no veo bueno es q Javier se deja llevar por las emociones y ahí soltó un buche dijo: ‘si pero es q así el nos pague después queda el pelo y algún día va a tener q pagarnos eso q estaba haciendo así sea dentro de 5 años’ es decir así sea dentro de 5 años lo picamos”, se quejó Campo.

La referencia a “lo picamos” podría estar relacionada con la práctica cada vez más frecuentes de bandas violentas en el país petrolero de descuartizar a sus víctimas para emitir una clara señal a sus enemigos.

Los mensajes de textos incautados por la DEA dejan en claro que los sobrinos estaban familiarizados con la práctica. En uno de ellos, los acusados se enviaron una foto de una cabeza humana y otra del torso desmembrado del cadáver. No obstante, la fiscalía no estableció en su informe la relación de la víctima con los jóvenes.

En otro correo electrónico emitido día después, Flores le envió a Campo una fotografía de dos hombres y una mujer, quienes estaban con vida en la foto.

En esa ocasión, los jóvenes intercambiaron mensajes en las que le dijeron a un asociado que Campo “quería hablar”, para tratar de desactivar una situación que había puesto la vida de la mujer en peligro.

“Dile q yo lo hablo en persona y q si no puede nada q nos hable claro y yo cuadro por otro lado pero no la voy a dejar morir así de gratis”, dijo Campo en uno de los mensajes.

En los mensajes de textos no quedó reflejada la suerte de la mujer, pero al día siguiente Flores le envió a Campo un mensaje diciéndole que habían matado a un hombre por haber delatado.

“Ya mataron a un chamo que sospechaban que también lo había pichado. Lo picaron también […] Mañana seguro sale en las noticias”, escribió.

Campo dio muestras de estar incómodo por los asesinatos que estaban siendo cometidos por la agrupación, pero su malestar parecía estar más vinculado con las dificultades internas que estaban siendo creadas dentro de la policía, pese a que su tío Vladimir Flores, hermano de Cilia, es uno de los más poderosos funcionarios de la policía federal de investigación CICPC.

En conversaciones con uno de sus asociados, identificado como Peter, Campo se quejó de que la violencia estaba dificultando la operación.

Peter, sin embargo, respondió que el asesinato que estaban discutiendo era inevitable.

“Si mi hermano yo te entiendo pero tu sabes que ese negocio tiene que ser de palabra y tu sabes como cobran esos colombianos mi pana si no dime tu como se cobra de todas maneras ese loko que se murió era un peligro para nosotros y para ustedes por que ya andaba preguntando mucho y era demasiado, pajuo [estúpido]”, le manifestó.

12 de agosto de 2015 (entre 8:41 pm y 8:43 pm)

Campo: “Porque no están claros ellos con quién están haciendo negocio”

Campo: “Diles que yo estoy de por medio y quien hace el ejecute allá es Carlos Erick Malpica Flores”.

Campo: “Que él es mi primo hermano”.

Campo: “Él es ahorita la máxima autoridad ahí. Por ser Flores pues”.

Jonathan: “Copiado”

 Durante las conversaciones grabadas entre los sobrinos y los agentes encubiertos de la DEA, los acusados alardeaban cómo el chavismo pasó a controlar el narcotráfico en Venezuela además de las operaciones de corrupción dentro de las instituciones del Estado.

En el caso del clan encabezado por Maduro, éste pasó a tomar control de la industria petrolera, mientras que otros de los bloques del chavismo pasaron a dominar la minería y la importación de alimentos, según comentaron los sobrinos a los testigos encubiertos.

Y en los mensajes de texto aparece al menos una instancia de la participación de los sobrinos en la corrupción en torno a Petróleos de Venezuela, en la que los sobrinos le solicitaban a un proveedor de PDVSA un soborno inicial de $2 millones y luego un monto equivalente al 8 por ciento del total para asegurar que PDVSA pagara en tramos un monto adeudado de $38 millones.

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