Opinión

Jurate Rosales: Muchas manos ponen el caldo morado

Son tantas las manos metidas en ese caldo de la situación venezolana, que solamente identificando y apartándolas una por una, es que el país podrá centrarse en un “candidato único”.

Si alguien esperaba que de las conversaciones dominicanas salga un “chamorrazo” al estilo de Nicaragua cuando sacaron a los comunistas de ese país colocando a Violeta Chamorro candidata a la presidencia, que se bajen de esa nube. Esa vez el comunismo fue tomado de sorpresa y cedió terreno para que, a los ocho años, pueda volver con Daniel Ortega. En el caso de Venezuela que es una ficha geopolítica  mucho más importante que Nicaragua, es obvio que  no volverán a arriesgarse.

Al fin y al cabo, mientras conversaciones van y vienen, todo terminará por reducirse a una sola expresión: qué pasará con un país preso del hambre, codiciado por chinos, rusos y norteamericanos. Lo que a su vez, plantea otra incógnita: ¿hasta cuándo los que tienen armas – que fueran del Estado o de los delincuentes (esperando que exista alguna diferencia entre ambos) – también ellos aguatarán la hambruna? ¿Y hasta cuándo la oposición, fuese política, social, armada o desarmada, permanecerá sin comprender su verdadera situación?

Las veces en que los venezolanos tuvieron al alcance de la mano el arreglo de su situación ya suman una larga lista de oportunidades perdidas. Cabría sacar la cuenta:  la continua  aceptación de resultados electorales claramente fraudulentos; el acatamiento a las desiderata de interventores extranjeros ignorantes de la situación local (Papa Francisco incluido), o por el contrario, conocedores de la situación pero más ocupados de sus propios problemas (allí entró la política de Barack Obama), Agregue Usted a la lista de las oportunidades perdidas, las acciones de quienes desde el exterior, intentan medrar de la desgracia venezolana. Vea a las  potencias extracontinentales que quieren poner pie en América (rusos y chinos); evalúe a los que se ven aislados y buscan aliados (Irán); sume en la OEA los votos del chiripero caribeño empeñado a no soltar la teta venezolana; y finalmente tome en cuenta la presencia en Venezuela misma, de los “asesores” cubanos. Ah, y faltaba mencionar a los intermediarios, algunos como el señor Rodríguez Zapatero.

La meta impedir la unidad

Viendo lo anterior, es que se aprecia lo intrincada que es hoy la situación de Venezuela. Cualquier apreciación  ya nada tiene que ver con una situación política siquiera parcialmente cónsona con algo tradicional o “normal”. Tampoco tienen curso los tradicionales cálculos pre-electorales con posicionamientos para cosechar votos. ¡Olvídense de los votos si los presentan de esta forma “tradicional”, porque la gente no está para escoger al mejor partido o al mejor candidato – sólo le importa quién está más apto para acabar lo que para todos es una pesadilla! Y en este caso, el más apto es quien mejor puede golpear el sistema que llevó a ese desastre. Un paso más y viene la respuesta: no el más apto, sino el más fuerte será quien y en qué represente a toda la gente – y digo “toda” porque sufren todos.

Tan simple y clara es esta inequívoca verdad, que desde hace tiempo, la unidad de la oposición es a la que con mayor ímpetu el madurismo se empeña en destruir. Allí le vale todo – compra de consciencias, la noticia falsa, la información deformada, la presencia de insinuaciones en las redes sociales, cualquier treta en materia de información para confundir “más y mejor”.

Ese tipo de “confusión” del público tiene amplia y buena escuela, porque obviamente hay una fábrica de las llamadas “fake news” dedicada a la exportación a nivel mundial. Por algo hoy, en la mayor potencia del globo, tienen una comisión independiente en el parlamento, investigando la injerencia de ese tipo de campañas nada menos que en las elecciones norteamericanas, donde ahora aparecen incluso  investigadas personas que de buena fe trabajaron, y resultó que lo hacían “para el enemigo”. En Francia, donde la acusación fue directamente dicha en su cara por el presidente Macron al de Rusia, Vladímir Putin, preparan una ley.

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Las defensas

Si los más grandes países se quejan, qué decir de Venezuela, donde la noticia falsa generalmente cae en terreno fertilizado por la credibilidad.

Falsas o no, hay otras noticias profundamente dañinas en un país donde nada es normal, ni los males pueden combatirse con las acostumbradas defensas de una democracia.

Lo primero que salta a la vista en Venezuela, es que si bien falta un candidato único de la oposición, – fuese para unas elecciones primarias o para dirigir a toda la oposición con una sola voz -, de escogerse o aparecer esa persona, será la más sacrificada de todas. La razón es simple: cualquiera que suceda a Maduro – fuese del chavismo o de la oposición – se encontrará con un país donde toda medida de saneamiento implicará sufrimientos en una población que ya está siendo sacrificada más allá de lo humanamente soportable.  Por lo tanto, con o sin represión, la permanencia del sucesor de Maduro será breve y dolorosa. El candidato unitario que aparezca, debe saber que este será su destino.

El candidato

De aparecer alguno, escogido sin zancadillas ni desaveniencias, y que represente a la oposición toda, su tarea será gigantesca.

Deberá convencer a un país que ya no cree en nada ni en nadie. Deberá afrontar una feroz campaña de las famosas “fake news”, inspiradas como ya es una rutina mundial, por intereses ajenos a los de su propio país. Y deberá producir un programa que realmente abra una puerta a la recuperación de Venezuela.

No le será fácil, pero no es una tarea imposible, si quien la acometa, reúne valor, inteligencia y buenos apoyos: el de la nación toda y consiga unos firmes amparos por parte de democracias preocupadas en sanear a toda América de una plaga que resultó demasiado longeva.

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Jurate Rosales

Directora de la Revista Zeta, columnista en El Nuevo País con la sección Ventana al Mundo. Miembro del Grupo Editorial Poleo.

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