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Crece la tensión entre Israel e Irán tras derribo de F-16

Créditos de la Imagen: The Atlantic

El gabinete de seguridad israelí, presidido por el primer ministro Benjamín Netanyahu, se reunió para tomar una decisión acerca de lo sucedido el sábado cuando Siria derribó un F-16 israelí con un misil de fabricación rusa.

Ante este grave ataque muchos ministros consideran que se debería tomar acciones contra Teherán, incluidas medidas militares. En este grupo se encuentra el titular de Educación, Naftalí Bennett, de Hogar Judío, quien ya la semana pasada tuvo duras palabras contra la república islámica.

“Los persas inventaron el juego del ajedrez, y están danzando constantemente alrededor de nuestro rey, amenazándolo, mientras su rey está muy lejos, fuera de todo peligro. En esta situación, los iranís no tienen interés en parar; tienen paciencia”, manifestó Bennett, quien añadió que la situación actual, incluso antes de lo ocurrido el sábado, era “un absurdo”.

En opinión del ministro Bennett, Irán es un “pulpo” que extiende su influencia por toda la región enviando dinero y armas, “construyendo una milicia tras otra”, y que continuará de ese modo mientras no se le detenga. “Pero el pulpo iraní tiene sus debilidades y es muy sensible a las bajas”, añadió.

La referencia al “pulpo iraní” tiene que ver principalmente con Hizbulá, la organización libanesa que mantiene en jaque permanente a Israel y que Teherán arma y financia. Hizbulá no solamente posee un ejército de tierra que se ha mostrado muy eficiente en los conflictos anteriores, sino que también dispone de armas cada vez más sofisticadas.

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Esas armas iraníes incluso ponen en peligro los yacimientos de gas que Israel está construyendo en el Mediterráneo, en una zona marítima que reclama Líbano. Pero además, el “pulpo iraní” apoya a Siria, a los chiís de Bahréin y a los huthis de Yemen, un apoyo que pone a Israel en el mismo barco que Arabia Saudí y otros países sunís conservadores, una baza que Israel está jugando con destreza.

Lo que realmente ocurrió el sábado todavía no está claro. Israel insiste en que, en primer lugar, derribó un avión no tripulado iraní, un dron que entró en su territorio y siguió su curso durante un minuto y medio, hasta que fue abatido por un helicóptero. Teherán, en cambio, dice que la explicación de Israel son fantasías, ya que ellos nunca lanzaron un dron contra territorio israelí.

Según Israel, el envío del dron fue lo que causó la réplica de sus F-16 contra la base T-4 de Tadmor, en mitad del desierto sirio, desde donde supuestamente despegó el dron. Y fue cuando los F-16 volvían a Israel, cuando las baterías antiaéreas sirias tumbaron el avión. La tripulación se salvó. El piloto resultó herido de gravedad mientras que el copiloto solo sufrió heridas leves.

El mismo sábado por la noche, después de haber pasado 10 horas en la sede del ministerio de Defensa en Tel Aviv, Netanyahu aseguró que Israel mantendrá la misma política de intervención militar en Siria. De hecho, ese sábado los cazas israelíes bombardearon una decena de posiciones sirias e iraníes en aquel país.

Sin embargo, todavía es pronto para saber si las reglas del juego han cambiado. Hasta ahora Israel ha entrado y salido de Siria tantas veces como ha querido, con la seguridad que le daban sus modernos F-16. Los israelís tendrán que valorar si el incidente del sábado se debió a la casualidad o bien modifica la ecuación que funcionaba hasta ahora.

El sábado Netanyahu conversó por teléfono con Vladimir Putin. El presidente ruso le dijo que su país está en contra de la violación del espacio de cualquier país, un comentario que va dirigido contra la irrupción sistemática de los F-16 israelíes en territorio sirio. Netanyahu encajó el golpe pero respondió que no dejará de atacar al enemigo de la misma manera que ha hecho hasta ahora.

En Washington, la administración de Donald Trump expresó su apoyo a Netanyanu. Israel tiene derecho a defenderse, dijo un portavoz estadounidense. Los americanos siguen apoyando sin fisuras a Israel y esto es una indicación de que la situación probablemente no va a cambiar en el futuro próximo.

Lo más probable es que los israelíes jueguen su baza iraní en Estados Unidos, obligando a Trump a cancelar el acuerdo nuclear que Barack Obama firmó con Teherán. Trump se ha dado unos meses para modificarlo, el plazo expira esta primavera. En gran parte el destino de esta cuestión está en manos de la Unión Europea, pero Bruselas no se conduce con una política clara al respecto.

Fuente: El Periodico

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