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Dimite el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma

Créditos de la Imagen: Doble Llave

En Sudáfrica se han vivido unas semanas convulsas que han desembocado en la dimisión de Jacob Zuma, el presidente que durante el último año (de los nueve en el poder) ha visto su mandato salpicado de acusaciones de corrupción, nepotismo, abuso de poder y desidia, incluso por su propio partido que ha sido quien al final, ha provocado su caída.

“Renuncio como presidente de la República con efecto inmediato”, ha declarado Zuma en su discurso a la nación este miércoles.

La disciplina interna del Congreso Nacional Africano (CNA) obliga a sus miembros a acatar las decisiones del bloque, incluido los cargos electos como el propio presidente del país. Y el CNA había lanzado un ultimátum el pasado martes 13 de febrero: O Zuma dimitía voluntariamente, o le sometían a una moción de censura parlamentaria, por su propio partido.

Paul Mashatile, el tesorero del partido, ha dicho “no se podía mantener a Sudáfrica esperando más, la decisión de dimitir debía producirse y continuar con la gestión del país”. Y esa gestión recae ahora en manos del vicepresidente Cyril Ramaphosa, quien desde diciembre del año pasado es el líder de la CNA y quien, según los críticos, está detrás de toda esta campaña de desprestigio contra Zuma para forzar su salida.

Jacob Zuma es un maestro en el arte de la supervivencia. De joven cuando había un régimen del apartheid en Sudáfrica paso varios años en la cárcel donde otros presos le enseñaron a leer y a escribir, luego se fue al exilio y se convirtió en jefe del servicio secreto de la CNA. Fue ministro de Nelson Mandela en las primeras elecciones democráticas de 1994 y se convirtió en vicepresidente de Thabo Mbeki hasta que fue despedido por cargos de corrupción.

La llegada de la democracia fue testigo del crecimiento de su carrera política, de un hombre campechano cercano al pueblo, pero salpicado de procesos de corrupción, incluso de acusaciones de violación.

El periodo presidencial de Zuma ha sido el que más escándalos ha sufrido en la democracia relativamente joven de Sudáfrica. Pertenece a los zulú, es polígamo, se ha casado seis veces y tiene más de 20 hijos dentro y fuera del matrimonio. Aparecía en mítines cantando y bailando como no se había visto en Sudáfrica en muchos años y no tenía reparo en lanzar sus famosas carcajadas que hacían de él un hombre cercano y de aspecto feliz.

Jacob Zuma tuvo que comparecer ante la justicia por una presunta violación a una mujer con VIH. Allí, ante el juez, dijo que tras mantener relaciones sexuales sin protección, tomó una ducha caliente para protegerse del contagio. Zuma fue absuelto de las acusaciones.

Como presidente no ha solucionado el gran problema de Sudáfrica, la brecha entre pobres y ricos, el desastroso sistema educativo y la elevada tasa de desempleo. Se publicó que su residencia familiar en Nkandla había sido ampliada con fondos estatales por 21 millones de dólares con la excusa de mejoras de seguridad. Esa cantidad hubiera permitido construir 100 viviendas para pobres. En su segundo mandato, recibió acusaciones de favorecer a las familias y empresarios amigos. También de hacer nombramientos de ministros sin consultar al partido.

Algunos especialistas sostienen que, con la dimisión de Zuma, el CNA estaría buscando un nuevo “renacer” en el Gobierno dado el malestar que hay en la población. Recordemos que el CNA es el partido gobernante en Sudáfrica desde el establecimiento de la democracia en mayo de 1994 (17 años en el poder).

Según la última encuesta de Ipsos en ese país, elaborada en 2017, el 72 % de los sudafricanos considera que Zuma no realiza bien su trabajo.

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