Opinión

En 1998 los servicios públicos eran eficientes en Venezuela renovándose al ritmo del progreso

Está demostrado que en 1998 los servicios públicos eran eficientes y mejoraban al ritmo del progreso de nuestra querida Venezuela.

Lo que está ocurriendo en Venezuela es muy triste. No solo es que el pueblo llano está manipulado, sino que muchos personajes que salen en televisión, hablan por radio o se manifiestan a través de las redes sociales, también sufren de ese mal que invade al mundo entero: la manipulación cibernética.

Los dirigentes y quienes aspiren a ello deberían recordar que el principio de todo es la sencillez para asumir lo que a cada uno le corresponde enfrentar. Con la cabeza llena de prejuicios, morales, sociales y políticos, no encontraremos la senda adecuada para regresar al punto donde perdimos la ruta que el país llevaba hasta 1998 a pesar de los naturales errores humanos de algunos actores políticos del momento.

Ahora cuando vemos los precios de lo que era parte de nuestros hábitos, especialmente alimentos y licores, más de uno expresa: ¡Ah mundo la IV!

Como parte de esa mal calificada IV República tenemos que añorar el funcionamiento de los servicios públicos cuyo deterioro por falta de mantenimiento el Gobierno atribuyó a iguanas y otros animales en principio y ahora denuncia como saboteo por la conspiración en su contra.

El Metro de Caracas funcionaba tan excelente que la gente gruñona en la superficie se transformaba al ingresar al transporte subterráneo. Nuestros hospitales eran obligada referencia en el continente sobre su buen funcionamiento. La estructura educativa era de las mejores, aunque los programas educativos tenían vacíos que fueron aprovechados por los que, con asesoramiento externo,  desde entonces invadieron el Palacio de Miraflores y todo el Estado venezolano.

Había avances tecnológicos que en los últimos 19 años se perdieron y un simple ejemplo lo tenemos releyendo el quincenario de los trabajadores de CANTV denominado Contacto. El N° 84 circuló entre el primero y el 15 de marzo de 1998. Allí se plantea la necesidad de que el Estado se mantenga como un ente regulador y no como operador. Dos décadas después queda demostrado que eso es lo apropiado para bien de todo el país.

En ese ejemplar de Contacto de apenas ocho páginas a todo color, quedó reseñado en última página que CANTV y sus filiales transmitieron al mundo por Internet el último eclipse total de sol que en ese milenio se pudo observar en Latinoamérica.

Para ello desplegaron equipos humanos y tecnológicos hacia el cabo San Román, al norte de la Península de Paraguaná en el estado Falcón, y los incipientes cibernautas de todo el mundo solo tenían que conectarse con la página Web de la entonces muy eficiente empresa telefónica. Se calcula que eso hicieron 1 millón 200 mil internautas en todo el globo.

Queda demostrado que en 1998 los servicios públicos eran eficientes y mejoraban al ritmo del progreso sobre el que rodaba nuestra querida Venezuela.

Queda demostrado que cuando el Estado deriva en empresario se acaba el progreso, porque con sus administradores se cumple aquello que hemos visto en muchos herederos: Lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta.

@jajogra

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