Opinión

Cumbre de las Américas tiene dos interrogantes: ¿Asistirá Maduro? y ¿Trump endurecerá posición de la región contra Venezuela?

La próxima Cumbre de las Américas tiene dos interrogantes: ¿Se atreverá Maduro a asistir como lo ha alardeado? y ¿Será capaz Trump de liderar el endurecimiento de la posición de la región contra la Venezuela chavista?

Maduro fue “desinvitado” a la VIII Cumbre de las América, que se realizará a mediados de abril en Lima, Perú. Estas cumbres fueron creadas dentro del marco de la OEA y del proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), iniciativa de Bill Clinton, una vez concretado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que firmaron Canadá, México y EE.UU. (1993)

En ellas se han producido hitos importantes en nuestra América. Recordemos que la III Cumbre de las Américas (Quebec, Canadá) fue el origen de la Carta Democrática Interamericana. Pero también en la IV Cumbre (Mar del Plata, Argentina) fue donde se enterró el TLCAN y tomó cuerpo la ALBA, fundada el año anterior por Fidel Castro y Chávez, como sustituto al tratado continental. Luego vino la V Cumbre (Puerto España, Trinidad y Tobago) a la cual asistió por primera vez Barack Obama con su política de mano abierta. En la VII Cumbre (Panamá, 2015), por primera vez se invita a Cuba, país que no asistía por estar su gobierno excluido de la OEA.  Pero por la presión de los países, la ALBA Panamá extendió una invitación al gobierno de Raúl Castro.

Se había cumplido uno de los objetivos de la política internacional del Foro de San Pablo: reincorporar a la isla a la comunidad internacional regional. Ya en 2009 la OEA había votado levantar la suspensión del gobierno castrista, el cual, por cierto, aseguró que no volvería a esa organización. Claro, allí tendría que enfrentar a un Sistema de Derechos Humanos independiente, que sus aliados en la OEA trataron de debilitar pero no pudieron.

Ahora es el Grupo de Lima el que solicita formalmente al gobierno del Perú que no invite a Maduro y, paradójicamente, es el grupo de países de la ALBA el que forzó la invitación a Castro a Panamá, reunidos en su XV Cumbre y que rechaza “… la exclusión de … Venezuela y … Maduro, a la VIII Cumbre de las Américas”.

Maduro ha insistido en que irá, a como dé lugar. Ya veremos si se atreve a protagonizar un altercado diplomático de esa magnitud. Lo que muchos resienten es que si bien a Maduro se le “desinvita” aplicando el espíritu de la Carta Democrática (declaración de Quebec), lo mismo se le debería aplicar a Cuba e incluso a Nicaragua.

Se temió que la Cumbre fuera suspendida por la renuncia del presidente Pedro Pablo Kuczynski, pero no fue así. Once países ya han confirmado la asistencia de sus mandatarios, entre ellos Donald Trump y Raúl Castro, quien está de salida. Para Trump será una prueba de fuego pues su política hacia México, su posición antimigrante y su actitud prepotente son motivo de rechazo en la región. ¿Será capaz Trump de liderar el endurecimiento de la posición de la región contra la Venezuela chavista?

La solución de la crisis de Venezuela, que ya está afectando seriamente al vecindario, será el tema central, por lo que será una cumbre muy chispiante. Aunque los países latinoamericanos más importantes pujan por una posición más dura contra el pranato, se espera que Nicaragua, Bolivia y algunos países caribeños se opongan vivamente. Cuba, como siempre, jugará con altura buscando sacar provecho para su posición.

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