España

Quim Torra activará un Parlamento paralelo y un Gobierno en rebeldía

Quim Torra consiguió superar la investidura por un solo voto de diferencia

El Parlamento, Parlament, depositó su confianza en un presidente, president, dispuesto a sustituir la Cámara catalana por una asamblea de cargos independentistas sin atribuciones reconocidas por la ley, a entregar las riendas de la Generalitat a un fugado de la Justicia española y a formar un Gobierno con consejeros procesados por rebelión que, o bien se encuentran ya en prisión, o bien han escapado al extranjero para evitar la cárcel. Reseña EL MUNDO

Con estas credenciales, y la fobia hacia todo lo español como estandarte, Quim Torra consiguió superar la investidura por un solo voto de diferencia -66 frente a 65-, gritó “Visca Catalunya Lliure” y abandonó el Hemiciclo camino a Berlín como el primer presidente electo de la Generalitat que no aspira a gobernarla. Sus primeras palabras, tras ser ungido, fueron para prometer a Carles Puigdemontque dedicará sus días en el cargo a conseguir investirlo y su primer acto oficial consistirá en acompañar al prófugo en una rueda de prensa que servirá para que el patrón de la causa independentista detalle cómo piensa gobernar Cataluña desde la capital alemana.

Torra ya ofreció numerosas pistas durante su segundo y definitivo discurso de investidura. El sirviente del president en la sombra anunció que delegará tanto en el Consejo de la República, el organismo que Puigdemont presidirá desde el “exilio”, como en la Asamblea de Cargos Electos, una suerte de Parlament paralelo formado por concejales, diputados, senadores y eurodiputados separatistas que, al margen de la Cámara catalana, se proponen diseñar la implementación efectiva de la república autoproclamada el pasado 27 de octubre.

Entre sus funciones podría estar la elaboración de una Constitución catalana, objetivo que Torra señaló como primordial en la primera sesión de investidura, celebrada el sábado.

La Asamblea de Cargos Electos es un instrumento ideado por la ANC para “asumir la máxima representación legítima, soberana e institucional de Cataluña para completar el proceso de independencia, la confección, aprobación y sanción de las normas jurídicas de la nueva legalidad y la convocatoria inmediata de elecciones constituyentes”, en caso de que el Govern o el Parlament sean intervenidos e inhabilitados por el Estado para impedir la secesión unilateral, tal y como sostiene la organización independentista en su hoja de ruta para 2018.

Este ente no llegó a ponerse en marcha tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución, pero ahora Torra se propone recuperarlo para “construir la república catalana” y avanzar hacia la “nación plena”.

Atenta a las promesas de Torra, la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, reclamó este lunes desde los pasillos del Parlament activar de inmediato esta cámara de representantes no oficial para que “invista” a Puigdemont como presidente de su Consejo de la República, a la espera de que pueda ser “restituido” como presidente de la Generalitat en sustitución de Torra “cuando se abra una ventana de oportunidad para hacerlo”.

El sucesor provisional de Puigdemont también tiene en mente otro método para seguir tensionando la relación con el Estado.

En cuanto tome posesión -algo que podría ocurrir mañana-, Torra se propone formar un Govern que cuente entre sus miembros con consejeros acusados por rebelión. Concretamente, el hoy presidente electo de la Generalitat quiere que Jordi Turull, Josep Rull y Lluís Puig recuperen las carteras de las que fueron cesados en aplicación del 155, es decir las de Presidencia, Territorio y Cultura, a pesar de que los dos primeros se encuentran en prisión provisional y que el tercero está huido en Bruselas y comparece este miércoles ante el juez para que determine si lo extradita.

La “restitución del Govern legítimo” era una de las promesas electorales con las que Junts per Catalunya se presentó a las elecciones del 21-D y quiere cumplirla por lo menos parcialmente, después de no haber podido devolver al Palau de la Generalitat a Puigdemont.

La lista independentista más votada es consciente de que tres de sus consejeros podrían ser suspendidos en breve por el Tribunal Supremo, lo que obligaría a sustituirlos al poco de haber sido nombrados.

Lea también: Quim Torra es investido como nuevo presidente de la Generalitat

Ese hecho permitiría a Torra y a Puigdemont volver a denunciar la “persecución judicial” del movimiento independentista y el ataque a la “soberanía” del Govern, como ya hicieron en su día cuando la Justicia impidió la investidura del propio ex president, la de Turull o las dos de Jordi Sànchez.

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