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Meghan Markle aún no está segura que su padre sea el padrino de su boda

Tomas Markle dice que quiere llevarla al altar, pero sigue dejando un interrogante abierto al decir que su presencia dependerá de que reciba el permiso de los médicos para viajar a Gran Bretaña.

A cuatro días de su boda, Meghan Markle tiene un padrino fluctuante. Su padre Thomas Markle, de 73 años, declinó la petición tras filtrarse su complicidad con un paparazi para vender unas fotos y a este hecho se unió que hace unos días sufrió un ataque al corazón. Tras conocerse su ausencia, el Palacio de Kensignton respondió con un comunicado: “Este es un momento muy personal para Meghan Markle. La novia y el príncipe Enrique piden de nuevo que la comprensión y respeto por ellos se aplique también a Thomas Markle en esta situación complicada”.

La decisión dejaba a Meghan Markle sin su padre en el día de su boda y abría la pregunta de quién le sustituiría, pero ayer mismo Thomas Markle volvió a cambiar de opinión y dijo que sí quería acompañar a los novios en el día de su enlace. Así lo recogen los diarios británicos que atribuyen al portal estadounidense TMZ unas declaraciones que el padre de la novia realizó ayer: “Odio la idea de perderme uno de los mejores momentos de la historia y de llevar a mi hija al altar”.
Un sentimiento que, según él, expresó después de que su hija le enviara un mensaje en el que le decía que lo amaba, que estaba preocupada por cómo se sentía y que no estaba enfadada por sesiones de fotos que había acordado antes de la boda. En cualquier caso el padrino a la fuga sigue dejando un interrogante abierto al decir que su presencia dependerá de que reciba el permiso de los médicos para viajar a Gran Bretaña.

La posibilidad de que fuera su madre quien acompañara a Meghan Markle ya se barajó hace meses a causa de las tensas relaciones familiares. Pero finalmente la novia se lo pidió a su padre. El protocolo inicial previsto era que Doria Ragland viajase con su hija en el coche hasta la capilla de Windsor y que allí la esperase Thomas Markle. En un comunicado se anunció así: “La mañana de la boda, la señora Doria Ragland viajará con la señorita Markle en coche hasta el castillo de Windsor”, a unos 30 kilómetros al oeste de Londres, donde tendrá lugar la ceremonia. La señorita Markle está encantada de tener a sus padres a su lado en esta importante y feliz ocasión”.

La novia tiene un medio hermano y una medio hermana, pero ninguno de ellos está invitado a su matrimonio, ya que su relación es nula desde hace tiempo. De hecho, el príncipe Enrique no conoce a los familiares de su prometida, a excepción de a su futura suegra con quien mantiene una cordial relación.

En los días anteriores al enlace estaba previsto que Thomas Markle y Doria Ragland, padres de la novia, conocieran a la familia real británica, incluida la reina Isabel, el duque de Edimburgo, Carlos de Inglaterra, la duquesa de Cornualles y los duques de Cambridge.

Fue el mismo Thomas Markle quien confirmó a TMZ que no acudiría a la boda tras verse involucrado en la polémica de las fotografías. Aseguró que no buscaba perjudicar a su hija o a la familia Real, y que estaba profundamente avergonzado de haber participado en el montaje. Tras conocerse la verdad sobre las imágenes, Samantha Markle, medio hermana de Meghan, reconoció ser la responsable de las instantáneas pactadas en las que aparece su progenitor aunque asegura que no pactaron ningún dinero a cambio. La prensa de EE UU afirma que cobraron 100.000 dólares. Lo cierto es que tanto ella como otros miembros de la familia no han cesado de criticar en los medios a Meghan. Su hermano Thomas publicó el 4 de mayo una carta en la revista In Touch, en la que advertía a Enrique de Inglaterra de que no era “demasiado tarde” para cancelar el enlace. “Es una mujer hastiada y vanidosa que hará una broma de usted y de la familia real”, advirtió.

Fuente: El País

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