Venezuela

¿Parto humanizado? Familiares de parturientas en la Julia Benítez: “Las tienen peor que los presos”

Desde el jueves pasado Yesenia Medina iba todos los días al Hospital Materno Infantil Julia Benítez de Guacara, en Carabobo, pidiendo que le asistieran su parto. Finalmente este lunes le dieron ingreso. Tenía 40 semanas y siete días. Estaba más cerca de tener en brazos a su tercer hijo, pero una supuesta negligencia médica acabó con su deseo: murió 18 horas después que le practicaran la cesárea.

Foto: H.G

Carlos Luis Medina, hermano de Yesenia, se consuela abrazado a una columna frente a la entrada a la maternidad. A cada momento se lleva las manos a la cabeza como en señal de frustración. Después que le dieron ingreso a la mujer de 37 años, no la pudo ver. La familia no sabía nada de ella hasta que a mediodía de este martes le tocó a una enfermera dar la cara: Yesenia falleció.

Afuera se formó una revuelta tras conocerse el deceso. Al lugar llegaron comisiones de la Policía Municipal para tratar de controlar a los familiares que se mostraban molestos ante la falta de información y trato hacia las parturientas.

Hace un mes, en plena campaña electoral, el vicepresidente Ejecutivo Tareck El Aissami, junto al ministro de comunas, Aristóbulo Istúriz, el gobernador Rafael Lacava y el alcalde Johan Castañeda reinauguraron el Hospital Materno Infantil.

“Si en algo se ha preocupado la Revolución es darle atención integral a las madres y la familia venezolana“, dijo El Aissami durante su alocución en ese momento. Ese sería uno de los hospitales más modernos del país, con tecnología avanzada y parto humanizado. Pero, al parecer, todo habría quedado en falsas promesas.

Esas fueron las razones por las que Yesenia acudió a la Julia Benítez. Contaba con que el nacimiento de su bebé fuese bajo los estándares de “parto humanizado”. Sin embargo, Carlos Luis pasó horas sin saber de su hermana. Incluso, hasta después que declararan el fallecimiento. “¿Cómo sé yo si realmente es mi hermana la que está muerta?”, se pregunta.

La incertidumbre agobia a Jorge Luis Hernández. El sábado su esposa Génesis González entró en trabajo de parto. Aarón, aparentemente, nació bien pero no lo ha visto. Ni siquiera sabe cuánto pesó y midió. Lo único que sabe es que están vivos porque la mujer envía cartas para mantener informada a la familia.

“Niño, quédate tranquilo. Si Dios quiere nos vamos ahora. Estoy esperando los resultados de los exámenes de Aarón. Ya me quiero ir. Dile a mi mamá que la amo mucho y que estoy bien”, decía la última carta que envío Génesis la tarde de este martes. Hay horario para mandar los papelitos con información. Los entrega una miliciana. Otras parturientas se las engenian y los meten entre la ropa sucia para que tengan razón de ellas y los bebés. A Yesenia no le dio tiempo de escribir.

“Ni siquiera en un penal pasa esto. Los presos tienen visitas y ellas no. Génesis no ha cometido ningún delito, solo dio a luz”, se quejaba Jorge Luis. La historia de cada familia no era distinta. No había nadie que hablara a favor del hospital.

Para tomar las muestras de sangre, los papás deben llevar los tubos de ensayo. Si lo pasan en la mañana, en la tarde sale cualquier persona a entregar la muestra para que sea analizada en un laboratorio privado. Este martes le tocó a una oficial de la Policía Municipal.

Las quejas en la Julia Benítez no son nuevas. Hace casi dos meses una médico hizo pública una denuncia sobre la muerte de su propio bebé recién nacido, que estaba en esa maternidad, y que lo llevó confiada en que recibiría buena atención pero solo le trajo problemas en su lugar de trabajo con la directora.

Mientas el Gobierno venezolano intenta vender una figura moderna y dotada del Hospital Materno Infantil Julia Benítez, más mujeres siguen creyendo y aumentan las denuncias por mal funcionamiento.

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