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MUD debe coordinar acciones con todos los actores políticos

Para no caer en el dilema de los prisioneros, la MUD debe coordinar sus acciones con todos los actores políticos, quienes deben dejar a un lado sus aspiraciones individualistas.

La historia de John Nash es una tragedia. Es la de un joven genio atrapado en su mente por la terrible enfermedad de la esquizofrenia que destroza la capacidad de razonamiento, que lo incapacita por completo y lo hace víctima de ilusiones y voces que lo persiguen. En el caso de Nash -la joven promesa matemática de los años 50- que revolucionó el mundo de la economía y de la matemática con un simple teorema a la joven edad de los 22 años. La tragedia era doble por su enorme aporte intelectual a la matemática y la economía. Nash con el tiempo pudo superar esta terrible enfermedad gracias a su esposa, sus hijos y sus compañeros que estuvieron siempre a su lado. En el año 1994 recibió el premio Nobel de Economía por su aporte a la economía que se llama el Equilibrio de Nash o, para efectos de este artículo, el “Dilema del prisionero”.

¿Qué es el “Dilema del prisionero” y por qué estoy escribiendo hoy de ello? Imaginemos dos prisioneros, cada uno encerrado sin poder comunicarse. El guardia interrogador le ofrece a cada uno de ellos una sentencia de un año si delata al otro prisionero, pero si los dos terminan delatándose la sentencia será de 5 años para los dos. La otra alternativa es que, si los prisioneros no se delatan, más bien los dos coordinan, entonces los dos presos salen libres inmediatamente. Supondríamos que los dos presos coordinarían y se librarían de sus condenas, pero este no es el caso en este juego que es adaptable a todo tipo de situaciones, desde oligopolios como la OPEP a situaciones en el tráfico de automóviles y finalmente a nuestra MUD. En vez de coordinar para poder lograr la mejor alternativa para los jugadores, el equilibrio de Nash nos muestra que los dos prisioneros terminan pasando cinco años en la cárcel cada uno por delatarse el uno al otro.

En la MUD estamos involucrados una serie de actores políticos: unos quieren ser el próximo Presidente de Venezuela. En la MUD varios de nuestros políticos están presos y torturados por un guardia interrogador. En la MUD la única manera de que resolvamos este nefasto juego del guardia interrogador es que coordinemos y que todos dejemos nuestras aspiraciones individualistas por una aspiración colectiva. En la MUD tenemos que coordinar, porque los prisioneros no somos los políticos, sino el pueblo venezolano que sufre todos los días de hambre, de enfermedad y de desespero. Este es el dilema de los prisioneros.

 

 

 

 

 

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