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¡Debemos salir de esto!

No debemos dejar de considerar la trascendencia de los acontecimientos que se generarán por la entrada en el juego de un líder carismático como Donald Trump, presidente de EEUU, la potencia mundial. Lo novedoso es que la plataforma electoral que lo llevó al triunfo se basó en los siguientes aspectos: construcción de un muro en la frontera con México para controlar la entrada de migrante a EEUU, combatir el narcotráfico, expatriar a los indocumentados y a los incursos en delitos, renegociación del Tratado de Libre Comercio TLC (México-Canadá) para evitar que la entrada de producto sin pago de arancel dañe la economía de Norteamérica aumentando el desempleo, y salirse de las negociaciones para el Acuerdo Transpacífico TPP (que abre caminos a China). Aumentar la producción de petróleo y gas, mediante la rebaja de impuestos a las empresas explotadoras y con otras desregulaciones. El todo, con un nuevo enfoque estratégico de la política internacional, para tener una Norteamérica más fuerte que favorezca a los norteamericanos, lo cual presenta un cuadro que para algunos es un retorno al proteccionismo y al aislacionismo, contrario a la política de globalización (libre intercambio comercial) bajo los lineamientos del Consenso de Washington desde 1990.

En cuanto a las propuestas de Trump está por verse si todas pueden ser puestas en práctica o cuáles deberán adaptarse para lograr el apoyo de los poderes nacionales y jurisdiccionales por cuanto en EEUU hay autonomía e independencia de dichos poderes, además de la función de control social que ejerce la opinión pública a través de los medios, lo cual asegura que las decisiones adoptadas no sean un salto al vacío, sino que atiendan a los legítimos intereses de los habitantes de esta gran nación que se espera sean en armonía con los principios comunes de libertad compartidos por los países tradicionalmente amigos y aliados. Los países que se sientan afectados deben hacer su parte  para ponerse en línea.

Ahora, volviendo a lo nuestro, frente a estas realidades inobjetables de una fortaleza institucional que permitió a ese conglomerado inicial llegar a ser el gran país que lideriza el mundo en progreso, comparada con la que vivimos, a 18 años del régimen castrochavista-comunista-dictatorial, hay que hacer un esfuerzo para oxigenar nuestra sangre y darnos la fuerza de resistir y seguir luchando por una salida de este estado comatoso.

 Esta realidad negativa no puede seguir ignorándose ya que es uno de los aspectos de la corrupción que constituye el mayor robo de la historia al país. Se trata del pernicioso efecto de la triangulación de las importaciones con una escandalosa sobrefacturación. La Asamblea Nacional, en su condición indiscutible de legitimidad, debe tomar carta en el asunto y sacar las pruebas de la enorme diferencia (se estima un sobrecargo de 35 hasta más un 50%) en los precios de productos importados desde el país de origen, con los precios facturados por un tercer país que vende al comprador final (en nuestro caso a empresas del Estado venezolano). Allí encontrarán evidencias de traición a la patria y de la inmensa fortuna robada que reposa en los paraísos fiscales, como ocurre con los casos denunciados por las autoridades del gobierno norteamericano a cargo de altos funcionarios del régimen.

Hay elementos más evidentes, como la innegable crisis humanitaria que causa además de desnutrición baja escolaridad y un peligroso aumento de niños y niñas en la calle. La precariedad de los servicios básicos aumenta por falta de mantenimiento o por compras defectuosas de equipo obsoleto por una corrupta administración militar-cívica-castrista.

Otras de las peligrosas posiciones en que incurre el régimen es hacer suya, por parte del Presidente, de sus ministros o por altos funcionarios de su gobierno, la defensa por delitos de lesa humanidad y de los narcotraficantes cuando, por ser estas responsabilidades individuales, los acusados deben defenderse con la obligación moral y ética apartándose del cargo que desempeñan para no obstruir las investigaciones. Con la oficialización gubernamental de la defensa de los indiciados se corre el riesgo de ser considerado un gobierno forajido.

La solución es salir de esta tormenta, cuyo principal responsable es el Comandante eterno y sus secuaces. ¡Vaya Gobierno que se define como defensor de los débiles! Este desastre no puede continuar.

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