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Colapsan la calidad y seguridad laboral del venezolano

***Hay una generalización del trabajo, que está aplazando la mano de obra especializada, por personas que sobreviven de la reventa de rubros básicos.

 ***Los que están en edad de jubilación, no quieren pasar a retiro, porque perderían 73% de los precarios ingresos que actualmente reciben.

Entre los peores daños que está sufriendo la economía venezolana, se encuentra la destrucción del trabajo en el país, de las clasificaciones, la especialización de la mano de obra, el desplome de las oportunidades para personal específico, como parte de un proceso de colapso social que ha comenzado a generar la depresión económica que el gobierno no atiende, sino que insiste en los mismo métodos que crearon la crisis, los excesivos controles y el asedio a la producción privada nacional.

Los trabajadores vienen perdiendo puestos de trabajo. En el estado Sucre, según reportes de la central UNETE, deambulan de portones en portones en las pocas empresas que aún siguen en pie, personal de todo tipo, de toda capacidad, espera en las afueras un llamado, para un “chance”, para una oportunidad de limpieza, o una labor menor, que al final sólo le retribuye un pago del día. La mayoría de esta mano de obra, procede del colapso de la industria pesquera venezolana, que en otrora era la cuarta flota más grande del mundo en la pesca industrial, el cierre de empresas procesadoras de frutos del mar, empaquetadoras y pesqueras, también ha dejado a una buena parte de los trabajadores, convertidos ahora en bandas hamponiles, muchos sumados a la piratería, con asaltos masivos en playas públicas y lanchas de paseo, así como el enfrentamiento entre pandillas.

Se trata de una generalización del trabajo, en medio de un proceso de colapso que se expresa en prácticamente todo el país.

En la administración pública está ocurriendo algo similar. Hay instituciones públicas, sobre todo en gobernaciones de signo oficialista, en que el personal se queja de los bajos salarios y la respuesta de los jefes burocráticos es que se comienza a dar permisos parciales en los horarios de trabajo, incluso días completos, para que el personal realice labores extraordinarias por fuera, que les permita completar la quincena, ya que los sueldos que pagan no son suficientes, además de los retrasos de los aumentos que constantemente implementa el Ejecutivo por la vía de los decretos.

Personal calificado que debe “matar tigres”, prestar servicios por fuera y hacer de “chanceros”, abandonando las funciones públicas que les toca llevar adelante.

Por mucho tiempo se ha dicho que Venezuela ha carecido de oportunidades para sus profesionales, en que siempre se señaló que ha habido abogados e ingenieros manejando taxis. Lo anterior ya es una actividad prácticamente imposible de llevar a cabo por los costos de manutención de vehículos. Para El Nuevo País, un médico especialista, que presta servicios en un hospital público, informa que debe complementar con un tarantín en la acera de su casa, instala una mesa con productos colombianos, como harina, azúcar, aceite, margarina, que revende, “los sueldos de los médicos no alcanzan para nada, yo hago mis consultas privadas, con que logró mejorar, pero todo está tan costoso, que la gente no puede pagar una consulta, he tenido que junto con mi hermano subsistir con este método, él trae los productos de Colombia y revendemos entre los dos, así uno se ayuda también para poder pagar lo que cuesta comprar hoy día comida fuera de Venezuela”.

El salario del venezolano, que apenas llega a 148 mil bolívares mensuales, es apenas 24% de costo de la canasta alimentaria, por lo que una familia de cinco personas debe por lo menos tener 4 sueldos mínimos para cubrir, sólo las necesidades de alimento, sin contar el resto de gastos comunes en un hogar. Pero el salario es sólo 27% del ingreso total, el resto es un bono alimenticio, razón por la cual, unos 100 mil trabajadores públicos, se niegan a aceptar jubilaciones forzosas en varias instituciones públicas, el gobierno busca como deshacerse de las nóminas que ahora no puede pagar y que representan casi 9 mil millones de dólares al año, pero quienes pasan a la jubilación, pierden el beneficio alimentario, que si bien no es suficiente, se trata de 73% de lo que actualmente percibe.

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