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El poder de los venezolanos de reír frente a la crisis

Un escenario, asientos alineados, cientos de personas, una representación digna de ver y escuchar, eso es el teatro en simples palabras. Pero el teatro en Venezuela, sobre todo el humorístico, se trata del momento que se comparte con personas, no solo para disfrutar de una buena pieza artística, sino también para tomar un tiempo de relajamiento y recordar a diario la historia, la vida y la situación actual del país.

De esa manera, para los venezolanos, las presentaciones humorísticas no son un escape de la realidad, son una reafirmación de la crisis política, económica y social que arropa con mayor presión día tras día. Pero el poder del humor es que en vez de traer al recuerdo lo difícil que es vivir, hace a los venezolanos entender que un cambio positivo en el país llegará cuando cada ciudadano se una, sin importar diferencias sociales, políticas o religiosas, y con una sonrisa, en pro de una mejor Venezuela, expresó el humorista Manuel Silva en entrevista exclusiva para ENPaís.

Siempre presente

El humor “siempre estuvo presente desde chiquito. He tenido demasiados episodios donde demostraba mi mundo”, destacó Silva para El Nuevo País. El entrevistado relató que sus familiares siempre le comentaban que él terminaría trabajando en la rochela.

“Jugaba a la radio, me grababa haciendo imitaciones, yo era el que hacia los sketchs en el salón de clase, el que echaba chistes en las fiestas”, dijo Silva al explicar que desde muy pequeño sabía que el humor era parte de él, pero empezó a dedicarse a ello en una edad más avanzada.

“Lo que me enamoró fue que muchos momentos difíciles de mi vida, dejaban de ser tan complicados cuando alguien echaba un chiste, y casi siempre era yo. Fue cuando me di cuenta que tenía un poder y lograba que la gente se riera. Los ambientes se hacían más o menos, todo cambiaba. Hacer reír a la gente te va enamorando”.

Un coqueto recuerdo

Cuando se le preguntó al humorista ¿cuál fue uno de los momentos impactantes en su vida que poco conocen?, se sinceró al comentar que “hacer un chiste de la situación era lo que me salvaba de que fuera un momento desagradable”.

“Una vez me lancé a la piscina por llegar apurado. Yo estaba en entrenamiento de natación y era medio-avanzado, ya estaba en el equipo del club. Siempre tenía el traje  de baño debajo (de la ropa) y una vez llegue tan apurado que me quité el mono y me lancé, pero cuando di la primera vuelta olímpica de la piscina sentí un fresquito y dije: ‘ya va, aquí hay algo raro’. Me paro en la parte bajita y cuando vi tenía una de esas tanguitas que se transparentaba con el agua y dije ‘Dios mío’. Y ¿cómo Salí de eso? Riéndome, y cuando el profesor me dijo: ‘¿qué es eso chico?’ Le dije: ‘una tanguita, vine muy coqueto profesor, me voy a quitar la coquetería’.

Silva demostró ser como cualquier venezolano, ya que indicó que su “infancia no fue muy fácil, por lo menos en el área económica. A veces había momentos duros y echar broma entre mi hermana y yo, o en la familia hacía todo más ligero.

Por más risas verdaderas

El interrogado resaltó que una de las cosas que le motiva hacer presentaciones de comedia es que es su “pasión. Ver que la gente disfruta de mi trabajo, y, además, que es muy sincero de las dos partes (humorista-público)”.

“Creo que uno tiene que ser muy sincero con lo que dice para que la gente reaccione con risas, y la gente no puede fingir. Uno se da cuenta cuando la risa es falsa. Eso me enamora, la sinceridad del trabajo y la recompensa de que alguien esté disfrutando lo que tú haces. Hay satisfacción por los dos lados y en la Venezuela actual hay algo muy particular” al respecto.

Al fin solos

Silva, quien actualmente dedica su tiempo para el programa radial “Calma pueblo”, debuta en su primera presentación individual humorística “Al fin solos”, de la que explicó que en el show no hay un solo argumento, sino varios. Toca temas importantes y de interés para todos los venezolanos como lo es Dios, la política, la escasez, anécdotas personales, su familia, y el compromiso de pareja.

Al humorista se le preguntó ¿cuál es el fragmento de la presentación que más te gusta? y ¿Cómo te sientes hablando de tu novia?, a lo que respondió que no hay un fragmento que le guste más que otro pues todos son de su agrado al momento de presentarla. “cada presentación es diferente”. Explicó que cada día el público reacciona de distintas maneras, unos se ríen más y otros menos. En ese sentido, reveló que eso va a depender del día, de alguna situación política, social, económica o sentimental que interfiera en la persona ese día.

En lo que respecta a su novia y su relación personal, insistió que incluir detalles sobre ella en sus presentaciones no le molesta ni a él ni a ella. Silva enfatizó que “¿Por qué debería molestarse?” y fue conciso al decir que mantiene una buena relación con su novia.

A su vez, expuso que es habitual en el público identificarse específicamente con alguno de los fragmentos de la presentación, ocasionándole más carcajadas, esto se debe en que en algún momento de la vida la persona habrá experimentado esa misma situación.

El poder que habita en todos

“Cada día estamos más lejos de ser el país que queremos”, opinó Manuel, quien apuntó que está del lado de los que permanecen en el país. Pero, de igual manera, no es crítico ni rechaza a los que toman la decisión de emigrar porque frente a la situación de difícil surgimiento en Venezuela no queda de otra que partir para superarse uno mismo.

Por último, alentó a los venezolanos a no darse por vencidos y subrayó que ellos son quienes tienen el poder de cambiar las cosas.

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