Columnistas

Lo que Cubazuela consiguió es que 20 países la conminen a retomar la democracia

Desde que los berlineses tumbaron su oprobioso muro y el “todopoderoso” imperio soviético se vino abajo sin disparar un solo tiro en ninguno de los dos eventos, no hubo quien apostara a favor del futuro del comunismo en el mundo. Eso lo sabían, incluso, aquellos regímenes que aún no habían implosionado -como el de Cuba, por ejemplo- pero comenzaron a hacer arreglos de mampostería en sus destartaladas casas para ver cómo podían pasar la página sin sobresaltos y conservando sus revolucionarias testas en el sitio de costumbre.

A lo que quiero referirme es a la nueva geopolítica o realpolitik que vimos desarrollarse frente a nuestros ojos y los gobernantes venezolanos no lo ven o se hacen los distraídos. En efecto, la tozudez de mantener un clima de crispación política y social en Venezuela, cuando ha llegado al poder en USA un gobierno como el de Trump que presiona con dureza al régimen de Cuba, es una estupidez que no deben agradecer quienes gobiernan la isla.

La cúpula del gobierno de Cuba creía, durante su deshielo con Obama, que solo cambiando el rostro económico se mantendría en el poder sin convocar elecciones ni ceder ante el reclamo de violación sistemática a los derechos humanos. Ah, pero llegó Trump y mandó a parar. No es suficiente impulsar el cambio económico en Mariel. Es necesario convocar a elecciones en la isla, libres y supervisadas por organismos internacionales.

Y en Venezuela será menester suspender el proceso constituyente, liberar a los presos políticos, abrir el canal humanitario y respetar la institucionalidad democrática convocando elecciones vencidas. Todo un paquete, para ambos aliados en el continente, a ver si se dan cuenta, al fin, de que este sistema defenestrado en la Europa del Este, en la URSS y en el planeta no puede tener excepciones, ni aún mantenidas con petróleo, cuyos precios se han derrumbado.

Son muchos los intereses en juego, pues las inversiones norteamericanas en la isla llegaron para quedarse, a menos que los cubanos mantengan actitudes irracionales en su país y en relación a Venezuela. Un solo dato nos puede dar una idea de la importancia de esas relaciones bilaterales entre USA y Cuba: para el 2016 los ingresos brutos de las 47 empresas estadounidenses con acuerdos o vínculos con Cuba superaron los 974 mil millones de dólares, y permitieron emplear a dos millones de personas, según estimaciones del Consejo Económico y Comercial Cuba-USA. Esas cifras son importantes para las empresas norteamericanas favorecidas, no tanto para el Estado norteamericano, aunque son de vida o muerte para la maltrecha economía de la isla.

Chávez y ahora Maduro han pregonado la existencia de una sola nación llamada Cubazuela; pues bien, lo único que esa entente ha logrado, hasta ahora, es que veinte naciones del hemisferio, las más importantes y toda la comunidad europea, les den el mismo tratamiento y la misma medicina: retornar a la senda democrática o sentir el repudio mundial a un régimen inviable que no resucitará.

Así, camaradas, que la nueva consigna de guerra para Cuba y Venezuela es la misma: Democracia o muerte… de su sistema, no tienen alternativa.

 aecarrib@gmail.com

@EcarriB

 

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Close
Close