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El vergonzoso apoyo del Caribe a Maduro

He aquí la pregunta del millón de dólares sobre el fracaso de la propuesta para condenar al régimen de Venezuela en la reunión de cancilleres de la OEA: ¿cómo puede ser que un puñado de pequeñas islas del Caribe pudieron derrotar una resolución a favor de la democracia respaldada por EE.UU., Canadá, México, Brasil, Argentina y otros 15 países de la región?

Por Andrés Oppenheimer

Suena ridículo, pero ocurrió en la reunión de la OEA del 19 de junio en México para discutir la ruptura del orden democrático en Venezuela. En ella, 20 países votaron a favor de una resolución que habría exigido al presidente de facto de Venezuela que detenga su plan de hacer una Constituyente para abolir la Constitución. La resolución también pedía reconocer los derechos de la AN y permitir un “grupo de países amigos” para mediar en la crisis venezolana, que lleva 75 muertos en las últimas semanas.

Sin embargo, la resolución no fue aprobada porque San Vicente y las Granadinas, Dominica y San Cristóbal y Nieves -junto con los aliados venezolanos tradicionales Nicaragua y Bolivia- votaron en contra. Y otros países del Caribe como Haití, República Dominicana, Granada, Trinidad y Tobago y Antigua y Barbuda se abstuvieron matando la resolución, que requeriría una mayoría de 23 votos para ser obligatoria.

Entre los principales defensores del régimen venezolano estaba San Vicente, cuyo producto bruto interno de $751 millones es menor que el valor de mercado del Hotel Fontainebleau de Miami Beach. Una explicación es que la resolución de la OEA no logró 23 votos por la ineptitud, o falta de interés, del gobierno de Trump. El secretario de Estado Rex Tillerson no asistió a la reunión de cancilleres de la OEA, como tampoco lo hizo a una reunión de mayo en Washington.

“La cancelación de última hora del secretario Tillerson socavó los intereses de EE.UU en la región”, me dijo el congresista Elliot Engel, líder de la minoría demócrata en el Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de EE.UU. Mi traducción: si Tillerson hubiera estado allí para ofrecer incentivos y torcer brazos, quizás el resultado sería distinto.

Otra explicación es que los países del Caribe se alinearon con Maduro porque reciben subsidios petroleros bajo el plan Petrocaribe, de Venezuela, o tienen grandes deudas con este. Pero los subsidios petroleros de Petrocaribe al Caribe disminuyeron por la crisis económica de Venezuela, dicen expertos.

Mi opinión: Es asombroso que EE.UU., la mayor economía del mundo, no pueda ofrecer incentivos económicos para ganarse la amistad de las pequeñas islas del Caribe. Peor aún, el recorte del 32 % de ayuda externa propuesto por Trump podría hacer que EE.UU. pierda más influencia en el Caribe.

Es ridículo que el sistema de votación de la OEA permita a unas minúsculas islas del Caribe dominar la agenda de la organización. Cada país tiene derecho a un voto, pero la OEA debería tener un Consejo de Seguridad, como Naciones Unidas, donde los países grandes emitan resoluciones sobre temas urgentes.

Los esfuerzos de la OEA para restablecer la democracia en Venezuela continuarán, pero la votación del 19 de junio fue una desgracia. Y la mayor parte de la culpa la tiene la mayoría de los países del Caribe.

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