Los militares son el problema y la solución de la crisis venezolana

El tema militar es cada día más relevante en la crisis venezolana. No solo por la responsabilidad de los militares en la crisis, sino por su solución. Ellos definirán por mucho cuál de los diversos escenarios posibles se dará para solventar la crisis, si es que se solventa.

Militarización

Hugo Chávez hizo su “revolución” en los cuarteles. Y al llegar a Miraflores,  prontamente los militares tomaron protagonismo.

Desde el plan Bolívar-2000 hasta nuestros días la militarización del Estado se ha ido consumando. Militares (activos y retirados) tienen casi el 40% de los ministerios, entre ellos los más importantes que insumen más de la mitad del presupuesto nacional,  sin olvidar a la mitad de los gobernadores del país (11 de 23), y una buena parte de los institutos autónomos y empresas del Estado. Además, Maduro les creó 11 empresas que van desde lo agrícola, pasando por la construcción y la televisión, hasta un banco, sin olvidar la compañía petrolera y minera¸ Camimpeg.  Y son responsables de abastecer la nación de comida y medicinas con el Comando para el Abastecimiento Soberano.

Pareciera que es mucho, pero esto va más allá.

Un poco de historia

La lucha entre lo civil  y el militarismo, así como por la instauración de la democracia, arranca con el nacimiento de la República.  En los dos siglos de existencia solo hemos tenido unos 40 años de gobiernos civiles continuos. Sea una “bota ilustrada” como la de Guzmán Blanco  o constructora como la de Pérez Jiménez,  los gobiernos militares se impusieron  por la fuerza.  Pero esa bota hasta la llegada de Chávez tuvo como hilo conductor la construcción de una República Liberal. Ella creó un “estado liberal, orientado hacia un desarrollo socioeconómico capitalista”, a fin de  afianzar “los bienes de… libertad, seguridad, propiedad e igualdad”, nos dice el historiador Carrera Damas.  Prevalecía la República Liberal Autocrática  que supuso un “muy prolongado y absoluto control militar, … (que) hizo del culto a Bolívar … una especie de religión de Estado, … fuente de legitimidad y cobertura de la continuidad dictatorial”.

Se nos olvidó

Los 40 años de gobiernos democráticos, parecieron haber enterrado el militarismo venezolano al asegurar la sujeción de los militares a los civiles.  Tanto que muchos olvidaron esta profunda tara que llevaba incoada la sociedad. Y muchos entonces, “tiraron la parada” con Chávez, tal como se hacía en el pasado caudillista.

Volvió el militarismo, pero esta vez con la intención de acabar con lo liberal y lo capitalista de la República y su principal  conquista: la democracia. La Constitución de 1999, sacó a los verde de los cuarteles  y los incorporó como actores privilegiados,  al convertirlos en garantes de la soberanía e incorporarlos al “desarrollo nacional”. Y ahora están enquistados y esparcidos por toda la administración pública.

La alianza cívico-militar

En Venezuela gobierna una inestable triple alianza de comunistas filocubanos, militares y bandas criminales (bancrim) organizadas. La dirección política la llevan los filocubanos que habían sido derrotados en los sesenta y cogieron un nuevo aire con Chávez, quien a su vez se entregó a los Castro. A través de ellos Cuba controla a Venezuela.  Los militares  mantienen el régimen por el control de la fuerza y  se deben a él, luego que el mismo Chávez destruyera la estructura militar basada en la meritocracia, el apoliticismo y la obediencia, y los corrompió con el botín petrolero. Los hizo cómplices o aliados  obligados, pues las tropelías realizadas y los dineros mal habidos sólo podrán disfrutarse si el régimen se mantiene. Las bancrim son de varios tipos: los boliburgueses que han depredado el tesoro nacional para fines personales; los narcotraficantes que han convertido el país en centro del narcotráfico mundial; y otros que merman vinculados a grupos terroristas internacionales..

Esta alianza se afianzaría más  con la instauración de la Constituyente Comunal (CC) y su consecuente  destrucción de la República Liberal Capitalista con su división de poderes y su democracia representativa. Con la CC, dijo Maduro, los militares tendrían un papel aún más protagónico. Muy probablemente al estilo cubano donde los verdes no solo son responsable de la seguridad externa e interna, sino que ejercen el control del aparato productivo.

La ruptura

A esta alianza  se enfrenta el 90% de los venezolanos que quiere salir del régimen.  Varios escenarios son posibles.

El primero es que el régimen se mantenga en el poder  pues “… atraviesa el vendaval y pasa la constituyente, usándola para defenestrar a las instituciones que se le enfrentan y modifican los métodos de elección de autoridades”, nos dice Luis Vicente León, quien le da  un 45% de probabilidades. Para él, un segundo escenario, con un 40%,  sería el de “la implosión con negociación tutelada”. En él,  el liderazgo de la oposición lograría masificar la protesta pacífica a tal nivel que “se generaría la ingobernabilidad” y se daría “la fractura del chavismo”. Entonces, “los militares presionan el cambio para rescatar la estabilidad” y se va a una negociación. El tercer escenario sería un golpe militar, que Luis Vicente León no califica ni explica, pero le da el 15% de probabilidad.

La analista venezolana Beatrice Rangel, nos habla de cuatro escenarios. El primero, similar al de León, ella lo llama el escenario Cuba. El segundo sería de “aterrizaje suave”  tipo Chile donde por negociación sale Maduro y se forma gobierno de unidad que incluye al chavismo y lo ve  el menos probable. El tercero es el escenario rumano donde la presión de las protestas y el deslave del “chavismo” produciría un golpe militar con una rápida y ordenada transición, el cual es el que estaría buscando la oposición – segundo “posible” de León. Y finalmente, el escenario más probable, el  tipo Somalia donde el régimen colapsa, se consolida como Estado fallido y comienza una guerra civil. En todos ellos el papel de los militares es clave.

La intervención

Para este último escenario se está preparando la comunidad internacional. Así lo ha hecho saber, por ejemplo, Nikki Haley,  la embajadora de EE.UU. ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, cuando habló de prevenir la “somalización” de Venezuela. Frente a este escenario de Estado Fallido, la intervención extranjera directa y muy probablemente militar es muy probable.

Ya se adelantan preparativos en la región. No solo porque la crisis humanitaria así lo puede requerir,  sino porque el régimen, sustentado en un estamento militar,  se convertiría en un peligro real para la estabilidad de la región por su apoyo al narcotráfico, a las bancrim y al terrorismo, además de que  globalmente nos centraría en la lucha geopolítica de grandes potencias. Los militares tiene la palabra, pues la sociedad civil está en la calle buscando la democracia.

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