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¿Tendrá Nicolás Maduro el valor y la dignidad de renunciar?

¿Tendrá Nicolás Maduro el valor y la dignidad que tuvo el capitán general Vicente Emparan de renunciar cuando perdió la primera consulta popular en 1810?

Fiel a las políticas “goebbelianas” de mentir y desinformar, el Gobierno ha descalificado la consulta del 16 de julio desconociendo su carácter vinculante. Si las consultas al soberano no tuvieran carácter vinculante, por qué el capitán general Vicente Emparan renunció aquel viernes santo, 19 de abril de 1810, cuando al preguntarle al pueblo desde uno de los balcones de la hoy Cancillería si quería que “les siguiera mandando” este le gritó «No», a lo que Emparan respondió que “él tampoco quería mando”, por lo que renunció y se fue a España para dar paso a la Junta Suprema de Caracas.

Este rechazo a la autoridad del Capitán General fue un paso hacia la firma del Acta de Independencia el 5 de julio de 1811, con lo cual (según la teoría política de los leguleyos de la robolución) no tendría carácter vinculante la Declaración de Independencia de Venezuela.

¿Fueron o no vinculantes la consulta del Capitán General y posterior firma del Acta de Independencia; o fueron unas cuestiones irrelevantes, sin trascendencia, para la República? Estos dos antecedentes en la historia prueban el valor que tiene la consulta soberana que hoy se le hace al pueblo a través de tres preguntas, las cuales deberían tener el mismo efecto que tuvo la consulta de 1810 y que condujo a la renuncia del Capitán General.

Cuando se rechace la propuesta de la ilegal Constituyente propuesta por Maduro, que destruye el sistema republicano para dar paso a un sistema totalitario, ¿tendrá Maduro el pundonor de renunciar como hicieron Emparan o el general De Gaulle en Francia cuando perdió el plebiscito en 1969? Lo dudamos.

Los problemas que hoy viven los venezolanos no son producto de la mejor Constitución que dejó Chávez, ni de la falta de leyes; ni de sus instituciones, incluidas sus Fuerzas Armadas; sino de falta de hombres probos y honestos, como aquellos que Diógenes de Sinope buscaba con su linterna de aceite a la luz del día.

Si durante la IV República había vicios y corrupción, también había división de poderes y de hombres y mujeres que asumían sus responsabilidades al frente de las instituciones, lo que las hacía fuertes y creíbles. El presidente Carlos Andrés Pérez fue destituido por malversación al disponer de 250.000 dólares de la partida secreta para apuntalar la democracia en Nicaragua. Hugo Chávez llegó al poder no por un golpe como fue su sueño y el de los alzados la madrugada del 4 de febrero, sino mediante el voto popular, con un Consejo Supremo Electoral adverso, autónomo e imparcial que le reconoció su triunfo, sin tener representación en las mesas electorales, lo cual demuestra el funcionamiento del Estado a través de sus hombres e instituciones.

Este domingo 16 de julio la democracia se juega a Rosalinda, por eso todos debemos salir a decirle «Sí» a la democracia. Esos millones de votos, ante el escuálido apoyo que tendrá la “nueva bicha” el 30 de julio, validarán el carácter vinculante de cuando se consulta al soberano.

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J. Gerson Revanales M

Balcón del Ciudadano. Internacionalista. Post Doctorado RR.II Embajador de Carrera por concurso

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