Se avizora una paralización general por colapso económico

Reuters

Actualmente la falla es total, gas doméstico, gasolina, dinero efectivo, inflación, transporte público y de carga, todo se desploma.

Lo que se vive en el interior del país, sobre todo en las zonas rurales, es una muestra de la decadencia de Venezuela. En la capital venezolana, aun muchos ignoran tal realidad por razones estratégicas, cuyas tácticas son implementadas por la administración Maduro, la que impide que llegue en su totalidad a la población caraqueña.

Los venezolanos ya han pasado el límite de la miseria y la pobreza. El economista Steve Hanke prepara un indicador de miseria para Venezuela, y ha señalado que este país vive un desastre quizá jamás visto en otras crisis económicas, sobre todo en una nación con la enorme cantidad de riquezas petroleras en su subsuelo.

En un recorrido por poblaciones rurales, en las bodegas y abastos, la mercadería que se expende es totalmente colombiana o brasileña, pastas, arroz, harina de maíz, azúcar, café y muchos otros rubros básicos que ya en Venezuela no se producen para todo el país, sino para ser despachado, precariamente en la capital venezolana. El Ejecutivo ha jugado fuerte en evitar que la escasez total y la situación de hambre del interior del país, se instale o se vuelve estructural en Caracas.

Uno de los principales problemas para que la población pueda acceder a estos rubros, que llegan desde la frontera bajo supervisión y control militar, es el precio internacional que tienen. La inflación prevista en 800% para 2017, hace imposible que las personas puedan comprar estos rubros, al menos el 75% de ellos. Sin embargo, la situación se vuelve ahora mucho más complicada, cuando la población ya no tiene acceso al dinero efectivo, por la falla del bolívar. El dinero efectivo no fluye porque la inflación es tan veloz que el que circula no es suficiente para cubrir operaciones de pago. Pero eso no es todo, hay poblaciones que tampoco disponen de conexión a Internet y de servicios de pago con puntos de venta. Hay sitios donde algunos productores pequeños logran cambiar víveres con sus productos de siembra o cría.

Tampoco hay gas doméstico. La cocina a leña se generaliza, el gas doméstico falla porque el stock de bombonas se reduce, los envases sufren daño cotidiano y no hay material metálico para reponer la existencia, ya que Sidor, no produce láminas en la cantidad necesaria, además de la caída de producción de la industria del gas y petróleo venezolana. A ello se suma que no hay gasolina suficiente. El racionamiento en occidente se ha generalizado, las estaciones de servicio están tomadas por militares y sólo dejan colocar 20 litros al tanque para reducir el “bachaqueo” de pocos litros, aunque el contrabando en gandolas y camiones a gran escala continúa. El transporte público y de carga, están ya paralizados en 70%.

Lo anterior configura un colapso generalizado, un preámbulo de la paralización total del país, un paro técnico, obligado por las circunstancias en todos los sectores, incluyendo el bancario.

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