Discurso de Donald Trump ante la ONU revela contienda multipolar

El presidente norteamericano Donald Trump debutó en el escenario de la Organización de Naciones Unidas, ante un jurado de los 193 países miembros y una audiencia en directo de TV por todo el globo. Confirmó que la Guerra Fría entre dos púgiles (URSS vs. USA) ha sido reemplazada ahora por una contienda multipolar, con muchos contrincantes distintos. Venezuela siendo uno de ellos.

El primer discurso de Donald Trump ante las Naciones Unidas el pasado martes 19, no sólo delineó la que será su doctrina en materia de política exterior, sino que reflejó con nitidez, las características del escenario geopolítico tras el fin de la guerra fría. Ciertos analistas perciben la estructura multipolar que hoy conforma la relación entre los diferentes bloques de poder, como la prefiguración de la instauración de una nueva guerra fría, e incluso, como el comienzo de una Tercera Guerra Mundial.

De nuevo aparecen enfrentados, pero de manera ambigua, dos protagonistas que marcaron la guerra fría: Estados Unidos y Rusia, esta última, por cierto, presente en el escenario venezolano. Ambos apoyando sus posturas con su presencia en otros escenarios que los nacionales. Rusia marcando el ritmo de la crisis siria por su decidida participación en ese conflicto y avanzando en el escenario europeo, afirmado su voluntad de recuperar su estatus de superpotencia y debilitar a la Unión Europea financiando sus partidos políticos, tanto de extrema derecha como de extrema izquierda, porque son los que abogan por la salida de la Unión Europea, a la que consideran culpable de la pérdida de la soberanía nacional de las diferentes naciones. Y Estados Unidos, en su enfrentamiento real y de extremo peligro con Corea del Norte, al que se le suman de manera protagónica, la China capitalista/comunista, Corea del Sur, Japón.

Todo parece indicar, que la esperanza de un mundo sin guerra se desvaneció y así lo dejó demostrado el presidente estadounidense en su discurso. El escenario que se delinea no se presta al optimismo. El Medio Oriente vive a punto de estallido. La Corea del Norte amenaza la hasta ahora considerada como la primera potencia mundial. Actores fuera de un marco estatal, como el djihad, siembran el terror en el mundo musulmán y en Europa. China avanza con paso certero hacia imponer su hegemonía. Y hasta un país como Venezuela, poco dado a imponerse como actor de peso, debido al caos que allí reina y a sus relaciones peligrosas, se suma como elemento de conflicto en el área internacional.

Hoy se percibe el mundo como mucho más peligroso que en tiempos de la guerra fría. En el anterior pulso entre EEUU y la Unión Soviética, ambos lograron mantener el equilibrio que hoy la multipolaridad impide.

Trump admite  que la “seguridad” y la “prosperidad” es el pilar de un orden fundado sobre “un gran despertar de las naciones”. Sin embargo, Trump marca límites en cuanto al respeto de la soberanía, pues amenazó con “destruir totalmente la Corea del Norte”, al mismo tiempo que denunciaba la “dictadura iraní”, amenazando con la ruptura del acuerdo suscrito entre Teherán, Estados Unidos y la UE sobre la cuestión nuclear.

Las criticas hacia la política internacional de Donald Trump, según algunos analistas, impiden plantearse las cuestiones de fondo acerca de los fracasos de la política de la primera potencia mundial y a sobrestimar el “orden internacional liberal”. La idea de que EE.UU. ha actuado en pro de un objetivo que preservaría un orden internacional basado en normas admitidas por todos, se verifica falsa cuando se evalúa la acción de EE.UU. en el marco del apoyo a regímenes dictatoriales y en su participación en el surgimiento de otros del mismo género. “Los Estados Unidos observan las reglas cuando se adaptan a sus intereses. Y las violan cuando estas le molestan”, opina Andrew J. Bacevich, profesor de Relaciones Internacionales en Boston.

En todo caso, la visión del mundo de Trump no contempla puntos medios ni intervenciones diplomáticas que se alarguen en el tiempo. Su voluntad es de pasar al acto para “defender a su país y a sus aliados”, por ejemplo contra Kim Yon-un que califica de “rocket man” (el hombre de los cohetes), aludiendo a los diferentes ensayos balísticos realizados por Corea del Norte, que Trump considera “una misión suicida”.

Para Donald Trump, Irán es también un Estado delincuente, una “dictadura que duda de su propio pueblo”, cuyo programa  nuclear es una “vergüenza”. “No podemos respetar un acuerdo destinado a disimular el establecimiento de un programa nuclear”.

Con respecto a Cuba y a Venezuela, su postura revela una verdad innegable: “en todos los lugares en donde el puro socialismo y el comunismo se han aplicado, han aportado angustia, devastación y fracasos”. Ante Venezuela, el presidente norteamericano considera que “no se puede dejar de actuar”. “En tanto que amigo y vecino responsable, debemos fijarnos una meta” para que los venezolanos puedan “recuperar su libertad, poner de nuevo su país sobre rieles y reanudar con la democracia”. Sin embargo, no precisó la naturaleza de las medidas que se propone realizar para ayudar a Venezuela.

En todo caso, el discurso del presidente Donald Trump  demuestra que su doctrina de “America First”, no significa de ninguna manera el abandono del papel que seguirá jugando su país en el escenario mundial. Trump contempla a la vez la afirmación de la “soberanía” nacional, pilar principal, con “la seguridad” y la “prosperidad” de un orden fundado sobre “el gran despertar de las naciones”. Filosofía que en el fondo no está muy reñida con la que Barack Obama observó durante sus dos legislaturas… puesto que a la defensa de la soberanía se le puede considerar como una crítica velada a los designios imperiales de Rusia anexando a Crimea y de la China, por su voluntad de imponer su hegemonía marítima a las islas y naciones vecinas.

Todo es posible en materia de política y de historia. Tal vez habrá que reconsiderar las criticas hacia el talante de Trump y percibir que todo en él no es exabrupto. Es muy posible que el aprendizaje a presidente ya esté dando sus frutos. Los hombres en el poder, suelen dar sorpresas…

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