Se acentúa la tensión en España ante el referendo catalán

Con la mira puesta en la consulta soberanista en Cataluña de este domingo 1 de octubre y la tensión palpable en las calles catalanas, España se apresta a afrontar una crisis política post-referendo de consecuencias imprevisibles. Toda vez, este lunes 25 el Kurdistán iraquí celebró un referendo independentista apoyado por el 92% de sus ciudadanos igualmente denunciado como ilegal por países vecinos como Turquía, Irak, Irán y Siria.

Tras meses de forcejeos y presión entre el gobierno español, la Generalitat catalana, las fuerzas de seguridad del Estado y la policía autonómica catalana (los Mossos d’Esquadra), Cataluña y España viven en estado de tensión permanente al más alto nivel, con la mira puesta en la consulta popular soberanista prevista por el gobierno autonómico catalán para este domingo 1º de octubre, y denunciada como ilegal y anticonstitucional por parte de Madrid.

Las últimas dos semanas han sido prolíficas en síntomas de tensión e incertidumbre. Por tomar algunos ejemplos: las autoridades estatales tienen apostado un barco en el puerto de Barcelona que funciona como cuartel general de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Los estibadores del puerto barcelonés ya anunciaron que no colaborarán “con las autoridades españolas”, dejando entrever su apoyo a la consulta soberanista.

Mientras Madrid congeló las cuentas bancarias de la Generalitat, así como las páginas web de la Generalitat facilitadas para la consulta al mismo tiempo que ha iniciado el proceso de decomiso de las urnas que serían utilizadas este domingo, el establishment político catalán sigue adelante con su apuesta soberanista. Garantizan la celebración del mismo, en la cual están convocados más de siete millones de habitantes de la comunidad autónoma catalana.

La semana pasada se presentó una inédita tensión en Barcelona cuando la Guardia Civil, por orden del poder judicial, detuvo temporalmente a los responsables políticos de la Generalitat en la sede de la judicatura catalana. La operación se solucionó con una audaz participación de los Mossos d’Esquadra para sacar a los líderes políticos de una situación similar a un aislamiento preventivo, lo cual fue interpretado desde Madrid como una apuesta política soberanista por parte de la policía autonómica catalana.

La tensión previa a la consulta se acentuó por dos vías. En los últimos días, la Guardia Civil ha enviado a Barcelona y otras localidades catalanas a cientos de efectivos para “garantizar la seguridad”, lo cual se interpreta como una medida de coacción policial para evitar la consulta. Por otra parte, diversos grupos antisistema y de extrema izquierda a nivel mundial, principalmente europeos, han llegado a Cataluña para apoyar la consulta.

Cómo se ve en el exterior

Luego está la incertidumbre económica, particularmente por parte de las inversiones extranjeras en caso de proclamarse una República catalana sin aparentes apoyos internacionales.

En este sentido, grandes consultoras y firmas de inversionistas como Bank of America Merrill Lynch, ING, Moody’s, JP Morgan o Goldman Sachs vienen siguiendo de cerca la crisis catalana. No están claros sobre la posibilidad de una independencia pero analistas de Merrill Lynch, Oxford Economics y Goldman Sachs sí prevén una “escalada de las tensiones políticas” que dificultará una solución.

El contexto internacional en torno a la crisis catalana también ha sido prolífico. El diario español El País ha venido denunciando esta semana una presunta trama rusa a favor del soberanismo catalán, similar a la supuesta intervención rusa en las elecciones presidenciales de EEUU en 2016, que llevaron al triunfo de Donald Trump.

Estas informaciones, desmentidas desde el Kremlin, aseguran que hackers rusos han logrado sortear el aislamiento informático establecido por Madrid a las webs catalanas pro-referendo, a través de dominios en la red establecidos en Rusia y países periféricos ex soviéticos.

Este miércoles 26, el presidente español Mariano Rajoy visitó en Washington a su homólogo estadounidense Donald Trump, en lo que se ha interpretado como una búsqueda de apoyo exterior contra el referendo catalán. Trump declaró que deseaba ver “una España unida”.

Por su parte, la Unión Europea reafirmó su decisión de no aceptar una Cataluña independiente en el marco de la integración europea y de que, de ser así, la nueva República catalana debe iniciar el largo proceso de negociación para ser admitida, como hacen los demás países con pretensiones de entrar en la Unión Europea.

El ejemplo kurdo

Pero la consulta soberanista catalana ha tenido una homóloga en pleno corazón de Oriente Medio. El pasado lunes 25, el Kurdistán iraquí votó mayoritariamente (92%) a favor de la creación de un Estado kurdo independiente. La participación rozó el 80%.

Inmediatamente, Irak, Turquía, Irán y Siria anunciaron como ilegal ese referéndum, dejando claro que no reconocen este resultado. La razón se debe a la presencia de enormes comunidades kurdas en esos países, que pueden atizar las pretensiones separatistas tomando en cuenta la posibilidad de un Kurdistán ya independiente.

Las autoridades del Kurdistán iraquí ya anunciaron que llevarán a cabo un proceso de negociación con Bagdad para la desconexión independentista, curiosamente el mismo proceso que desean llevar a cabo los independentistas catalanes. Sólo Israel ha mostrado su apoyo a la independencia del Kurdistán iraquí, pero se estima que EEUU, Rusia y Europa, aunque no han mostrado apoyo oficial, tácitamente estarían de acuerdo con un Kurdistán iraquí independiente debido a sus enormes riquezas energéticas e hidráulicas.

Mientras el soberanismo kurdo ya dio su primer e histórico paso, en Cataluña la tensión se palpa en las calles ante una consulta que no se sabe si podrá realizarse. Lo que sí se sabe es que la misma no tiene apoyos exteriores firmes y está acusada a nivel estatal de vicios de ilegalidad.

Por lo pronto, el presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, ya mostró públicamente su apoyo y beneplácito por el referéndum del Kurdistán iraquí, mostrándolo como un ejemplo para Cataluña.

 

 

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