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Médicos cubanos en el extranjero: “Te cansas de ser un esclavo”

Médicos cubanos, en un raro acto de desafío colectivo, que trabajan en el extranjero para enviarle dinero a sus familias y a su país han presentado demandas para separarse del gobierno cubano, exigen ser liberados de lo que un juez definió como una “forma de trabajo esclavo’‘.

Miles de médicos cubanos laboran en el extranjero con contratos que autoridades cubanas han suscrito con países como Brasil y Venezuela, que pagan millones de dólares mensuales al gobierno comunista de la isla por la prestación de los servicios de salud. Esto convierte a los médicos en uno de lo más valiosos productos cubanos de exportación.

Los médicos por lo contrario solo obtienen a cambio una pequeña porción de ese dinero, pero en Brasil crece la cantidad de médicos que han comenzado a rebelarse. En el 2016, por lo menos 150 cubanos presentaron demandas en los tribunales brasileños para impugnar el acuerdo, al exigir que se les trate como contratistas independientes que ganan salarios completos y no como agentes del Estado cubano.

Cuando uno sale por primera vez de Cuba, uno descubre muchas cosas que hasta ese momento tenía los ojos vendados”, comentó Yaili Jiménez Gutiérrez, una de las médicas que presentaron una demanda. “Llega un momento en que te cansas de ser esclavo”.

En Venezuela, los médicos cubanos llegan engañados con la escusa de cumplir una misión médica, donde el régimen venezolano los obliga a adulterar las estadísticas sobre los ingresos hospitalarios y laborando en condiciones precarias. Algunos profesionales lograron escapar de esta mentira acogiéndose en la embajada de Estados Unidos por el programa “Parole”, creado durante la administración del republicano George W. Bush, antes de que el expresidente Barack Obama lo suspendiera.

El gobierno estadounidense, que durante décadas han intentado socavar a los líderes de Cuba, estableció un programa en el 2006 para recibir a doctores cubanos con el objetivo de exacerbar la fuga de cerebros de la isla. Sin embargo, en uno de sus últimos intentos por normalizar las relaciones con Cuba, el presidente Barack Obama finalizó en enero el Programa de Permisos para Profesionales Médicos Cubanos que le permitía a esos profesionales ubicados en otros países poder obtener visas de residencia permanente en Estados Unidos.

Desde hace décadas, artistas y atletas cubanos han desertado durante los viajes al extranjero, la mayoría de ellos terminaban viviendo en Estados Unidos. Sin embargo, las demandas en Brasil constituyen una rebelión jurídica inusual que afecta uno de los esfuerzos más emblemáticos de Cuba. Para la administración de la isla, enviar médicos al extranjeros no solo es una forma de obtener las ganancias que necesitan con premura, sino que también ayuda a promover la imagen de la nación como una potencia médica que frecuentemente acude en ayuda del mundo.

El fin del programa de visas significa que el futuro de estos profesionales ahora está en manos de la justicia brasileña. Los tribunales de ese país se han pronunciado principalmente en contra de los médicos cubanos, pero algunos jueces se han puesto de su lado al permitir que trabajen por su cuenta y ganen su propio dinero.

La decisión de los doctores los expone a sufrir graves repercusiones por parte del gobierno cubano, incluso podrían ser vetados de ingresar a la isla con lo que les impedirían ver a sus familias durante años. Las semillas de la rebelión se sembraron hace un año en una conversación entre una doctora cubana y un clérigo en un pueblo remoto en el noreste de Brasil.

La médica cubana, Anis Deli Grana de Carvalho estaba por finalizar el tercer año de su asignación médica pero se había casado con un hombre brasileño, por lo que quería quedarse en el país y seguir trabajando. El pastor se sintió indignado al saber que, conforme a los términos de empleo, los cubanos solo ganan una cuarta parte del monto total que el gobierno brasileño le paga a Cuba por sus servicios. Inmediatamente, la puso en contacto con un abogado de Brasilia, la capital brasileña. A fines de septiembre del año pasado, presentó una demanda en un tribunal federal para trabajar como contratista independiente. En cuestión de semanas, montones de médicos cubanos siguieron el ejemplo de Grana y presentaron demandas en los tribunales brasileños

El gobierno brasileño, que firmó el acuerdo con Cuba en 2013 para proveer servicios de salud en las regiones menos atendidas del país, está apelando los casos ganados por los médicos y piensa que prevalecerán.

No hay injusticia”, declaró el ministro de Salud, Ricardo Barros. “Cuando ellos firmaron, aceptaron los términos”.

Barros, ministro de Salud, dijo que los médicos cubanos no deberían sentir que sus remuneraciones son malas porque son similares a los salarios que ganan los médicos brasileños cuando hacen sus residencias. “Hasta ahora, ninguno de ellos ha venido a quejarse de sus condiciones laborales”, dijo.

André de Santana, el abogado que defiende a muchos de estos profesionales, dijo que espera que el Supremo Tribunal Federal de Brasil tome el caso. No obstante, dado que el máximo tribunal brasileño tiene tanto trabajo atrasado, una decisión definitiva podría tomar años.

 

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