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Opinión

Necesitamos unidad para salvar a Venezuela pensando en los que se acuestan sin comer

Necesitamos unidad para salvar a Venezuela. Unidad pensando en los millones de venezolanos que se acuestan sin comer.

La intensidad del desastre y la tragedia económica y social que se vive en Venezuela, ha llegado a unos términos que hace insoportable su continuidad y crea un amplísimo abanico de sectores y fuerzas para forjar una transición democrática e inclusiva que salve al país del acabose.

La negativa contumaz del régimen empobrecedor y depredador de Nicolás Maduro para rectificar su ruinosa política económica, o coloca en desafío al conjunto de la ciudadanía, incluyendo en lugar destacado a los seguidores del chavismo que amén de ser quienes más hambre y necesidad están pasando, son también quienes cada día tienen mayores razones para disentir de un gobierno que es en su conducta, orientaciones y prácticas la negación de toda la prédica popular y social  del hoy difunto caudillo de la mal llamada revolución bolivariana.

No hay un tema más importante para los sectores de opinión y representación de Venezuela, empezando por los propios partidos políticos, que el referido al desbarrancamiento del país hundido en las penurias de una situación de emergencia que se traduce en millones de personas viviendo en precariedad, sumidos en la exclusión, comiendo de la basura, con niños malnutridos y madres desesperadas, que no encuentran interlocución para su situación y que a ratos piensan con razón que a los políticos su situación les importa un pito.

Es necesario articular un amplísimo movimiento, que solo excluya a los miembros de la cúpula podrida gobernante, y que se pueda compactar en torno a consignas básicas como la recuperación de las instituciones y el clima democrático, la reactivación económica y enfrentar la emergencia social. Un programa mínimo capaz de aglutinar a sectores por naturaleza diversos y a ratos antagónicos, pero cuyo factor gregario se constituya en la salvación del poder impidiendo la continuidad del caos.

Solo con ese amplísimo movimiento, que reconozca sus diferencias, pero que afinque su unidad en la necesidad de sacar a Venezuela del atolladero actual, se puede no solo impulsar una rápida transición democrática, sino a más largo plazo gobernabilidad, estabilidad, apoyo sólido para adoptar las medidas económicas necesarias, y garantizar en el corto plazo alcances en el relanzamiento productivo y en la adopción de un programa social coherente, que permita no solo asegurar alimentación digna a los sectores mas depauperados, sino programas afincados en la educación, la generación de empleo, la habilitación para el trabajo, la generación de un salario digno y una seguridad social que asegure una vida digna a todos los venezolanos.

Frente a la catástrofe que hoy marca la vida venezolana, la unidad es más necesaria que nunca, eso sí una unidad real en base a unas coincidencias programáticas y unas líneas de acción básicas que privilegien los intereses del país. No una unidad partidista concebida como suma de aspiraciones, rivalidades y mezquindades, que en buena medida es la responsable de la prolongación de este calamitoso gobierno, y que le permite a un régimen repudiado por la inmensa mayoría del país continuar en Miraflores.

Unidad para salvar a Venezuela. Unidad pensando en los millones de venezolanos que se acuestan sin comer. Unidad para impedir que el país se continúe despedazando. Unidad afincándose en los grandes intereses de Venezuela y renunciando a todo cuanto signifique pequeñeces, parcialidades y mezquindades.

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