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“Unidad, esperanza y voluntad”: El discurso de Ramón Guillermo Aveledo

La sesión especial de la Asamblea Nacional con motivo de conmemorar los 60 años del derrocamiento de Marcos Perez Jimenez contó con Ramón Guillermo Aveledo como orador de orden y con la presencia de los encargados de negocios de Japón, Argentina, Portugal, Brasil, México, Perú, Estados Unidos; el secretario de la embajada de España, el segundo secretario de la embajada de Perú, el cónsul de la embajada de Polonia, el maestro consejero de los Países Bajos, el consejero politico de Francia, el consejero politico de México y el tercer secretario de la embajada de Chile. 

Así como unos fueron, la ausencia de otros también se notó. Por ejemplo, la de los expresidentes del Parlamento, Henry Ramos Allup y Julio Borges, la de Enrique Márquez y Delsa Solórzano, entre otros. 

La sesión, que se realizó en la tarde porque la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) sesionó en la mañana, inició pasadas las 3:00 de la tarde. 

Una vez que los constituyentes se retiraron por una de las puertas principales que dan hacia la esquina de San Francisco se unieron a la marcha convocada por el oficialismo. 

Los opositores comenzaron a llegar y muchos de ellos se llevaron su tanda de insultos por parte de oficialistas que estaban en los alrededores. 

Una vez iniciada la sesión, “el doctor” Aveledo, como le dicen todos, inició su discurso. 

Un discurso de poco más de una hora en el que los ejes principales eran la Unidad, la esperanza y la voluntad. 

Aveledo agradeció estar en “la casa del pueblo”, aunque lamentó que los oficialistas no acudan. 

También le pidió a los parlamentarios “hacer más y mejor” la Asamblea. 

“En Venezuela hay esperanza”, fue el caso mantra que usó durante todo su discurso, en el que pidió que nadie permita que se le “expropie”. 

Incluso, utilizó como referencia la novela “Doña Bárbara”, de Rómulo Gallegos, señalando que muchos creen que la llanura que allí se describe es inalcanzable. 

“No. Es una invitación a caminar con la frente en alto hacia el horizonte”, dijo. 

Un discurso que en ciertos momentos tuvo vestigios de charla motivacional en la que incautaba a los presentes y a quienes lo veían a repetir que “yo soy el amo de destino. El capitán de mi barco”. 

También utilizó como referencia la creencia histórica de que los años terminados en 8 “son años de cambio”. 

Retomando la importancia de la Unidad y los retos que implica, sostuvo que ésta requiere de “humildad y exige grandeza de alma. Entender que tú haces falta como los demás hacen falta”. 

Criticó a quienes dicen que la historia se repite. Para él, de la historia se aprende pero no es una receta. “La historia no es condena. Es obra”, indicó. 

Insistió en que los países siempre cambian y que Venezuela ha cambiado y lo seguirá haciendo. “La lucha es por la esperanza”, siguió repitiendo. 

Y elevando el tono, recordó:

“En Venezuela es ilegítimo e inconstitucional el condicionamiento para adquirir alimentos y medicinas. Es ilegítimo e inconstitucional no tener garantías o que se lleven a cabo ejecuciones extrajudiciales. El precio de La Paz, es el respeto”, finalizó el politólogo. 

El nuevo presidente de la Asamblea, Omar Barboza, agregó una cita del para entonces senador Miguel Otero Silva en la que decía que “la Unidad de los partidos políticos trajo la Unidad sindical, de intelectuales y de todos los sectores para echar al tirano”. 

Barboza calificó de un “simulacro electoral precipitado”, la decisión de la ANC de convocar elecciones para abril. 

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