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Rajoy apuesta por dar peso a la dispersión y la despoblación en la financiación autonómica

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, asegura ser muy sensible a los problemas de las comunidades autonómas que sufren despoblación, un fenómeno acuciante en España que debe figurar en lo más alto de la agenda política y para el que el Ejecutivo presentará un plan estratégico en breve. Reseña: ABC España

«Conviene que algunos empiecen a enterarse de que la despoblación es un gran problema», afirmó Rajoy desde una de las autonomías que la sufren, Aragón. Rajoy anunció que su partido trasladará este asunto al modelo de financiación para que se «tenga en cuenta» en la negociación del reparto de los recursos públicos. «El PP será el primero que lo va a llevar», verbalizó ayer durante su intervención en la convención que su partido celebró en Zaragoza sobre Familia y Conciliación.

Los populares quieren demostrar que, frente a un partido de corte más urbanita como Ciudadanos, ellos defienden mejor los intereses del mundo rural. Con este objetivo, Rajoy emprenderá en próximas fechas una «gira» por las provincias de la «España vacía».

Rajoy se mostró partidario de que factores como la dispersión y el envejecimiento de sus ciudadanos deben ganar peso en el cálculo del coste real de los servicios públicos prestados por cada habitante. Esta es la demanda de los presidentes de Galicia, Castilla y León, Asturias y Aragón, que se han unido en un frente común para reivindicar que esos factores elevan el coste efectivo de los servicios públicos y que deben ser atendidos en el nuevo sistema solidario. Con ese objetivo se reunieron el lunes Alberto Núñez Feijóo, Juan Vicente Herrera, Javier Fernández y Javier Lambán, en el que ha sido el primer acercamiento entre barones territoriales del PP y del PSOE para revisar el nuevo modelo financiero, pendiente desde 2014.

Rajoy volvió ayer a llamar a Pedro Sánchez para que se siente a negociar. «No es un tema fácil», reconoció. Pero insistió en que los dos grandes partidos deben ponerse de acuerdo porque son ellos los que gobiernan la gran mayoría de las comunidades autónomas.

Los «cheques sin fondos»

El líder del PP mostró su perfil más incisivo con la oposición, a la que acusó de vender falsas promesas que no pueden costear. «Son cheques sin fondos», dijo después de que el PSOE haya pedido que suban las pensiones tanto como el IPC y miles de jubilados protestaran en la calle el jueves ante la subida del 0,25% de sus ingresos. Según fuentes del Gobierno, el mero crecimiento vegetativo eleva el gasto en unos 3.700 millones; subir a 0,25% lo aumenta en 4.100 y vincularlo al IPC rondaría los 6.000 millones. «Desconfío, y tengo que decir que mucho, de los que hacen propuestas sin explicar cómo las van a pagar», zanjó el presidente.

Rajoy dibujó una «mezcla letal» de PSOE, Podemos y Ciudadanos, a los que culpó de la sequía legislativa en el Congreso: «Al socialismo se une el populismo en diferentes versiones y, cuando no, se juntan con la nueva política, que no es otra cosa que el tacticismo y el oportunismo de toda la vida». «Sobran comentaristas políticos y faltan gobernantes con capacidad de tomar decisiones», resumió.

Medidas de conciliación

Rajoy tendió la mano a un pacto nacional por la conciliación. Volvió a declararse «partidario» de que la jornada laboral acabe a las seis de la tarde «con carácter general» y apostó por crear una bolsa de horas para gestionar asuntos propios. En todo caso, recordó que esto es algo que «no se puede imponer desde el Gobierno».

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