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PP busca pactar financiación autonómica para acabar con la amenaza de Ciudadanos

El PP apuesta por pactar la financiación autonómica con el PSOE para desactivar cuanto antes la amenaza de Ciudadanos, que está aumentando su ventaja como primera fuerza política de España, según Metroscopia. Tanto Mariano Rajoy como Pedro Sánchez coinciden en que es imperativo demostrar que los dos partidos tradicionales son más útiles que los nuevos justo cuando comienza el ciclo electoral que culminará en las elecciones andaluzas, locales, autonómicas y europeas de 2019. No obstante, el proyecto se enfrenta a las máximas dificultades, según líderes regionales de ambas formaciones.

Anabel Díez/El País

Rajoy y Sánchez mantuvieron a principios de año una conversación en la que convinieron abrir una negociación sobre la financiación autonómica y la política del agua para demostrar la utilidad del PP y del PSOE frente a Ciudadanos y Podemos. Con las elecciones de 2019 en el horizonte, el acercamiento entre las dos formaciones se profundizó con un encuentro privado entre sus números dos, Fernando Martínez Maillo y José Luis Ábalos. Ante el avance de Ciudadanos, que se ha consolidado como primera fuerza en España, según Metroscopia, Rajoy dio un paso más en febrero, cuando ordenó a sus líderes regionales que consensuaran una postura común sobre financiación que sirviera de base para llegar a un acuerdo con los socialistas. Ese pacto, sin embargo, está hoy incluso más lejos de alcanzarse que cuando comenzaron las conversaciones.

Los líderes regionales del PP y del PSOE están buscando alianzas que atienden antes a las necesidades de sus territorios que a la defensa de los intereses nacionales de sus partidos. La firma de un acuerdo entre dos comunidades del PP (Galicia y Castilla y León) y otras dos del PSOE (Aragón y Asturias) para defender que el nuevo modelo de financiación tenga en cuenta la despoblación de esos territorios ha provocado sendos terremotos internos.

Al conocerse la noticia, los miembros más destacados de la dirección nacional del partido de Rajoy recibieron llamadas de otros representantes regionales que expresaron tanto su alarma como su disgusto. También hubo quien expresó su sorpresa porque se hubiera firmado ese acuerdo mientras los distintos especialistas populares de cada comunidad estaban intentando construir la posición común del partido utilizando como base la ponencia sobre financiación en la que había participado Alberto Núñez Feijóo, el presidente de Galicia, para el congreso nacional del PP de 2017.  “¿No habíamos quedado en pactar una posición común en el PP?”, inquirieron distintos representantes territoriales, según fuentes de la dirección nacional.

Al tiempo, hubo presidentes socialistas que hicieron saber su oposición a ese tipo de pactos (caso de Guillermo Fernández Vara, de Extremadura) o su deseo de incorporarse al acuerdo (caso de Emiliano García-Page, de Castilla-La Mancha, lo que llevó a una pronta disculpa de los firmantes). Esas discrepancias internas, unidas a la enorme distancia que separa a las posiciones negociadoras de las distintas Comunidades, hacen que hoy el acuerdo global parezca muy difícil, según dos presidentes socialistas.

Pero no es esa la opinión del Gobierno. La financiación autonómica lleva pendiente de renovación desde 2014. Los consejeros de Rajoy consideran que el PP y el PSOE acabarán entendiéndose porque les empujará tanto la necesidad de demostrar su utilidad como el deseo de mantener su peso institucional: los dos partidos gobiernan doce de las diecisiete comunidades autónomas y necesitan aprobar la nueva financiación para prestar los servicios que apuntalen la candidatura de sus representantes a la reelección en 2019. Además, fuentes gubernamentales consideran que Rajoy conseguirá embridar a los barones territoriales del PP, y que la clave del resto de la negociación será contentar a los representantes de Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucia.

Un reto mayúsculo y a la altura del desafío al que se enfrenta el PP: Ciudadanos lidera ya todas las encuestas, el trasvase de votantes es constante y Rajoy necesita un éxito que le permita cambiar la dinámica, provocar un punto de inflexión y demostrar que él puede conseguir lo que para Rivera es solo una quimera.

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