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¡Oh sorpresa! Participación avasallante en elecciones cubanas a favor de candidatos oficialistas

A la cuenta regresiva para la sucesión de Raúl Castro solo le restan 38 días. En las recientes elecciones nacionales, en las que según cifras oficiales hechas públicas por la Comisión Electoral Nacional votó el 82,90% del censo, de cara al 19 de abril, cuando la Asamblea Nacional del Poder Popular, ANPP, confirme al nuevo presidente.

Unas votaciones indirectas y teledirigidas, que ratificaron a los 605 candidatos a la ANPP, designados por el oficialismo. Tan dirigidos estaban los votantes que 596 de los 605 asambleístas son militantes del Partido Comunista de Cuba, PCC,  o de la Unión de Juventudes de Cuba, UJC, según el análisis realizado por el periodista independiente cubano Reinaldo Escobar. Y de los nueve restantes ninguno es disidente.

Cuba Decide denunció la detención de 21 de sus miembros, con el objetivo que no pudieran votar ni presenciar el escrutinio. La plataforma disidente liderada por Rosa María Payá había llamado a anular las papeletas “porque se pretende imponer una sucesión dinástica por parte de un poder ilegítimo que intenta perpetuarse”. Los votos nulos supusieron el 1,24% del total.

Pese a la altísima cifra de participación, las elecciones no habían provocado expectativas entre los cubanos, convencidos, al igual que observadores y diplomáticos, que el sucesor ya está elegido, el vicepresidente primero Miguel Díaz-Canel.

“El pueblo cubano vota para honrar a Fidel, a Raúl y a la generación histórica. Estamos defendiendo a la revolución, que sigue siendo atacada en medio de una coyuntura mundial compleja”, subrayó el delfín de Raúl, quien desde hace meses ha extremado sus mensajes para dejar claro que no pretende convertirse en el Gorbachov cubano.

“Va a ser un Gobierno que se va a deber al pueblo. El pueblo va a participar en las decisiones que tome ese Gobierno”, asegura el ya asambleísta.

“Díaz-Canel puede ser electo en abril, pero veremos en el futuro cambios en la Constitución cubana. Ya no existe la necesidad institucional que un Castro ejerza la presidencia al mismo tiempo del Consejo de Estado y de Ministros. Una reforma que podría hacer la misma Asamblea Nacional y que dividiría el poder entre presidente del Consejo de Estado y el de Ministros. Ya lo vimos en la URSS a la muerte de Stalin, cuando el poder fue repartido entre Jruschev (secretario general del partido), Malenkov (Consejo de Ministros) y Beria (Ministerio de Interior)”, vaticina el analista Álvaro Alba.

Se trataría de la conformación de una nueva arquitectura de poder, en la que Raúl Castro se mueve más cómodo, al presidente desde 2006 le gustó ejercerlo de forma colegiada, en contraste con su hermano Fidel, quien siempre gobernó de forma autocrática.

 

 

Fuente: El Mundo

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