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Sindicatos independentistas se refuerzan a costa de CCOO y UGT

El procés ha sacudido la arena sindical en Cataluña, sobre todo por las ambigüedades con la independencia de las dos grandes centrales, UGT y CCOO.

El principal efecto ha sido su desgaste en forma de críticas desde ambos bandos. Pero también con la pérdida de afiliados de la que se han beneficiado organizaciones que viven al albur del desafío secesionista.

CCOO y UGT relativizan el daño, aunque no niegan el aumento de la influencia de organizaciones como la Intersindical o en menor medida el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans, principales sindicatos independentistas que aspiran a seguir creciendo.

«Tenemos un vestido muy pequeño y el cuerpo nos crece rápido». Así resume un portavoz del sindicato el alud de afiliaciones recibido en seis meses, exactamente desde el 1-O. Desde entonces han aumentado músculo hasta superar sus propias expectativas. Según sus datos, desde el referéndum han sumado unos 520 afiliados, una cifra pequeña para los grandes sindicatos pero notables en el caso de la Intersindical, liliputiense en comparación con UGT y CCOO. Antes del 1-O sólo contaban con 2.850 afiliados y, según los últimos datos, en seis meses han crecido hasta los 3.100.

«Nos hemos beneficiado de la equidistancia de los grandes sindicatos y de nuestro compromiso con la independencia», resumen. Los datos que manejan corroboran el escenario. Hasta un 40% de los nuevos militantes admiten haber hecho el cambio por su apoyo a la secesión que echan de menos en otras centrales.

Ese incremento trae consigo una mayor influencia del independentismo en empresas privadas y públicas. Ahora tienen representación en hasta 150 nuevas organizaciones entre el sector privado y público.

También en lugares donde hasta el momento eran inexistentes o anecdóticos. Sólo en las últimas semanas han logrado representación en ayuntamientos como Vilanova i la Geltrú y Vilafranca del Penedès. Además, ya son mayoritarios en municipios como Cervera (Lleida).

Algo que también sucede en el seno de la Generalitat. De los 500 Agentes Rurales que dependen del Departamento de Agricultura, 30 se han afiliado en los últimos meses a la central.

En CCOO y UGT admiten que sus vaivenes con la independencia han dañado sus estructuras, aunque matizan los efectos reales en organizaciones que, como en el caso de CCOO, cuentan con más de 141.000 afiliados. En este último caso la cifra de bajas relacionadas con el procés se limita a las 550, según datos facilitados a este diario.

La mitad aproximada de quienes han roto el carnet les critica, en todo caso, por ser blandos con quienes aspiran a la secesión. «Unos nos acusan de independentistas y otros de los contrario», asegura la portavoz de CCOO, Montse Ros, en una situación que ilustra el frágil equilibrio en el que se mueven.

Sea como sea, restan importancia a las bajas políticas y acentúan el otro lado de la balanza, unos 2.000 afiliados nuevos desde 2017. «Nosotros no somos correa de transmisión de partidos políticos y nos centramos en defender los derechos laborales», sostiene.

En UGT son aún más taxativos en cuanto a la pérdida de afiliados, cuyas cifras «infundadas» sitúan en el universo de la posverdad. «Alguien en Twitter dice que se da de baja y tiene 1.000 retuits. Después resulta que nunca ha estado afiliado pero el efecto ya está causado», asegura su portavoz Laura Pelay.

Para frenar las fugas, que existir existen, UGT ha puesto en marcha una nueva estrategia. Desde el 1-O contactan, uno a uno, con todos los afiliados que les trasladan su intención de irse a causa del procés. «Tras explicarles nuestra postura muchos entran en razón y siguen con nosotros», sostiene Pelay, quien elude cuantificar las bajas pero sí las altas acumuladas el año pasado, más de 2.500.

El ascenso de la Intersindical también es fruto de la confluencia con los partidos independentistas -en concreto ERC- y organizaciones como la ANC, cuya influencia a raíz del procés es evidente. «La ANC organiza asambleas en organismos públicos en las que no participamos para no ser utilizados.

Y ahí la Intersindical gana apoyos», aseguran desde CCOO, desde donde advierten de un fenómeno en el horizonte. «Algunos aspiran a convertir el mapa sindical en el de Euskadi, con pequeños sindicatos abertzales como LAB minando la unidad» a base de mezclar, como la Intersindical, «independencia y clase».

Información de El Mundo de España

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