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OpiniónVenezuela

El mal estado de la nación

Por Eddo Polesel

Para salir de la dramática tragedia actual, Venezuela debe volver al camino del cual lo desvió el chavismo, sostiene el líder empresarial Eddo Polesel.

Las más calificadas instituciones privadas del país, desde las universidades, las academias, en particular la de Ciencia Políticas y Sociales, así otras organizaciones dignas de crédito, han venido realizando estudios sobre el impacto de las políticas públicas dictadas por los distintos gobiernos en estos últimos casi veinte años, con especial énfasis en las variables económicas que han venido impactando el cuerpo social del país. Un apretado resumen, publicado en la prensa nacional, define el cuadro general de la situación de Venezuela, en los siguientes siete puntos.

1.- Penetración del crimen organizado en los más altos niveles de las instituciones del Estado. 2.- Sistema de mal gobierno en el que priva el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos. 3.- Delegación de poderes estatales en actores irregulares e ilegales como ha ocurrido con las actuación de los colectivos junto con la fuerzas del Estado 4.-Crecimiento exponencial del crimen organizado. 5.- Altos índices de violencia por parte de actores estatales y no estatales. 6.-Exportación de la criminalidad. 7.- Acusaciones internacionales de conducta criminal.

La ciudanía en general sufre -mientras conservan la vida- el azote de la delincuencia desatada así como de las demás innumerables dificultades y, si salvan la vida, quedan trastornados y debilitados fuertemente el equilibrio emocional con consecuencia en el desempeño de sus funciones. A todo lo cual se suman las dificultades en cuanto a conseguir y adquirir el mínimo necesario para la alimentación y el cuido de su salud, cuyo costo ha llegado a niveles que, si se consiguen los remedios (en la mayoría de los casos) el necesitado no cuenta con los recursos.

Todo esto, independientemente de otras circunstancias y consideraciones, es la debacle en la que estamos. Frente a ello, resulta cuanto menos vergonzoso el dispendioso y aberrante uso de recursos para la propaganda política electorera destinada a mantenerse el poder a toda costa, así como el gasto que se hizo para comprar petróleo y regalárselo al castrismo. Al respecto debemos concientizarnos de que si seguimos con este mal gobierno, no será la última de sus acciones o de otras decisiones para fines inconfesables.

Venezuela, para recuperarse de esta crisis inmoral en lo político y perversa en lo económico y social  que, por su extensión y profundidad, ha llegado a ser estructural, debe reencontrar el camino del cual nos ha desviado este mal gobierno. Porque persistir por ese camino nos llevará a la catástrofe por la cual nos lo reclamarán fuertemente las generaciones futuras. A quienes aún nos queda un sano patriotismo debemos actuar de una forma consiente y consistente y cuanto menos denunciar y formular propuestas de cambio con la convicción de que solo será posible realizarlos si primero salimos, de la forma menos costosa, de este lastimoso cuadro caracterizado por un continuo cierre de empresas privadas, lo cual causa el aumento del desempleo que es la evidencia de la tragedia que vivimos.

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