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Ibiza, así es la película más polémica de Netflix

Ibiza estudia demandar a Netflix por dar una imagen «insultante» y «terrible» de la isla.

Empezar a ver Ibiza, la nueva película original de Netflix, es un ejercicio de fantasía pura que promete desde el minuto uno. En principio nada puede fallar para pasar una divertida y sin pretensiones tarde de domingo: dos actores que nos gustan (Gillian Jacobs y Richard Madden), una maravillosa isla como escenario y un planteamiento que promete muchas risas pero que en apenas 20 minutos se va completamente de madre. Lo que parecía ser un planazo de sofá de fin de semana acaba convirtiéndose en una historia que ha enfurecido al propio gobierno balear. Así es la comedia de la que todo el mundo habla.

Gillian Jacobs (Mickey Dobbs en la serie love) es una joven que vive en Nueva York y tiene que viajar a Barcelona por motivos de trabajo. Sus amigas, ni cortas ni perezosas, deciden unirse al tentador plan. En la Ciudad Condal, olvidados ya todos los asuntos laborales, las tres chicas vivirán un fin de semana de fiesta non stop que las llevará hasta Ibiza siguiendo los pasos del DJ (Richard Madden, Robb Stark en Juego de Tronos) del que se ha enamorado la protagonista.

Richard Madden es el DJ del que se enamora la protagonista.

Lo que se encontrarán las jóvenes en su paso por España es una isla donde las drogas pueden comprarse prácticamente hasta en el supermercado, donde los taxistas te llevan a su casa en lugar de a tu destino y dónde la gente se comunica a gritos. Una imagen que ha disgustado profundamente al gobierno balear por potenciar los peores tópicos de los que intenta alejarse como destino turístico. A quienes conozcan bien Ibiza les costará reconocer en todo este despiporre la realidad de una ciudad en la que, por supuesto se sale de fiesta, pero en la que hay mucho más que alcohol y desmadre. De hecho ni siquiera los paisajes corresponden con las calles y playas de la isla, ya que las autoridades del lugar, al conocer el contenido del guión, no concedieron los permisos para rodar allí.

Fiesta sin fin en Ibiza

El largometraje se filmó en Barcelona y Croacia y son esas localizaciones las que se “falsean” como si fueran el archipiélago balear, por lo que desde la Junta de Turismo se plantean interponer una demanda contra la plataforma.

La película, dirigida por Alex Richanbach, y producida por Will Ferrell y Adam McKay, dos de los comediantes más famosos de Estados Unidos, cuenta con la aparición estelar de varios actores y actrices españoles. Así Felix Gómez, Miguel Ángel Silvestre y Jordi Mollà demuestran sus buenas dotes con el inglés en pantalla interpretando a unos personajes que tampoco se alejan demasiado del prototipo de latin lover (seguimos con los tópicos) asociado a nuestro país. Vean y juzguen ustedes mismos.

Información de Telva.com

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