Emigración y salud al día de hoy

Por Jaime Granda.

-Grupos que ayudan a migrantes en Colombia alertan a venezolanos sobre los riesgos.

La migración de venezolanos hacia otros países, especialmente hacia Colombia, ha motivado a grupos  sociales y religiosos a unir esfuerzo para ayudar a quienes huyen de la crisis humanitaria, la hiperinflación y la incapacidad del gobierno venezolano para resolver los crecientes problemas de alimentación, salud y servicios públicos cada vez menos eficientes.

Fundacolven, Consejo Noruego para Refugiados, Fundazion Rio, Fundación de Atención al Migrante (Famig), Servicio Jesuita a Refugiados, Adra Colombia y Centro Scalabrini para las migraciones están ayudando en toda Colombia a los venezolanos que buscan en esas latitudes lo que las actuales circunstancias políticas les niegan en su tierra de origen.

Esos grupos están ayudando a los venezolanos refugiados en Colombia y ahora están en Venezuela asesorando a quienes quieren salir del país para que no se precipiten porque no todo es como lo pintan las redes sociales. La situación es muy difícil y hay muchos errores en materia legal, laboral y otras.

Voceros de estos grupos trajeron esta semana informes sobre lo que están haciendo, pero dejando bien claro que no quieren que esas labores sean personalizadas  o aprovechadas por un determinado grupo para buscar reconocimiento.

Los voceros admiten sin pretensiones de crítica que en Venezuela no solo se ha devaluado la moneda, también se ha devaluado la clase política, tanto del gobierno como de la oposición, y por eso no quieren que sus esfuerzos por ayudar a los emigrantes venezolanos se politicen.

La tarea inmediata es alertar a todos los venezolanos sobre los riesgos de la migración.

La sociedad civil

Esa imagen que tienen en Colombia sobre la clase política venezolana parece confirmarse con lo que han iniciado esta semana varios gremios en defensa de su calidad de vida, destruida a lo largo del proyecto chavista y que los últimos años han acelerado esa destrucción.

Por eso hay conflictos en sectores de la salud, educación y de servicios públicos como la electricidad, agua y transporte en varias partes del país.

Desde el lunes, médicos y enfermeras acrecentaron sus protestas en todo el país para exigir al Gobierno bolivariano ajustes salariales dignos así como también insumos médicos para ejercer sus labores en los centros de salud donde laboran.

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Las protestas del sector salud comenzaron hace varios meses y esperaron hasta ese lunes 25 por promesas del anterior ministro de Salud quien fue destituido.

El Colegio de Enfermería del Distrito Capital convocó un paro indefinido y el resto de las regiones se han unido.

Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Profesionales de la Enfermería del Distrito Capital, explicó que exigen que sus ingresos sean homologados con los que devengan los efectivos de la Policía Nacional Bolivariana, los militares y los bomberos.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Desarrollo Social de la Asamblea Nacional, José Manuel Olivares, acompañó el paro convocado por la Federación de Enfermería, en la Maternidad Santa Ana.

“Desde la Asamblea Nacional damos todo nuestro apoyo y respaldo a esta protesta. No es justo que un enfermero gane 600.000 bolívares quincenales, es por ello que exhortamos a todos los venezolanos a acompañarlos y a seguir este ejemplo de dignidad y valentía por las reivindicaciones sociales y salariales”, expresó Olivares.

Por su parte,  la Federación de Trabajadores Universitarios de Venezuela (FTUV), un sindicato docente afín al chavismo, amenazó el martes con paralizar sus actividades de forma indefinida hasta que sea incrementado el salario que perciben.

Durante una protesta frente al Ministerio de Educación Universitaria, Telémaco Figueroa, dijo a los medios: «Para el día de mañana miércoles está planteado un paro indefinido, nosotros no queremos, (pero) lo tenemos planteado como medida de presión».

Figueroa agregó que los profesores «bolivarianos universitarios» devengan entre 2.000.000 (21 o 0,95 dólares según las tasas de cambio oficial) y 4.000.000  bolívares mensuales (42 o 1,9 dólares), mientras que algunos trabajadores obreros o administrativos apenas devengan Bs. 400.000 (4 o 0,20 dólares).

Alertó que ante el reciente aumento decretado por el Gobierno, ni siquiera se puede sobrevivir con 5 millones de bolívares.

La protesta de la FTUV ocurre después de que los docentes de la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV) paralizara el lunes las clases en 18 universidades públicas del país por 24 horas, en demanda de mejoras salariales.  Fapuv informó el martes que estarán de paro desde el jueves hasta el viernes.

Sector salud

La diputada a la Asamblea Nacional por el estado Zulia, Desirée Barboza, se refirió el martes a la designación de Carlos Alvarado González como nuevo ministro de Salud y criticó que solo existan cambios de personas y no un plan para recuperar el sistema de salud en el país.

“Carlos Alvarado González es la octava persona encargada del Ministerio de Salud desde que Nicolás Maduro está en Miraflores. Los hospitales están en ruinas, muchos esperan por remodelaciones que nunca se hicieron. No disponen de medicamentos, de equipos para rayos X. Según la ONG Médicos por la Salud, 79% de los hospitales no tienen agua por tubería, 53% de las salas operatorias no funcionan. En el Zulia estamos condenados a morir por no contar un sistema hospitalario digno, los pabellones no están operativos y los que aún funcionan están contaminados con bacterias por la falta de aire acondicionado, lo que los convierte en quirófanos de la muerte”, indicó la parlamentaria.

La situación del país no es secreto para nadie y esta semana se conoció el contenido del más reciente informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) divulgado en la sesión 162 de su Comité Ejecutivo la semana pasada en Washington, en el que recomienda a Venezuela tomar acciones urgentes para detener la transmisión del sarampión y la difteria; así como atender el problema de morbilidad y mortalidad causadas por la malaria.

El documento menciona el «aumento significativo» de la malaria en Venezuela desde 2015, cuando se registraron 136 mil casos, que pasaron a 406 mil en 2017.

Esta situación −agrega− ha sido causada principalmente por la migración de personas infectadas en áreas mineras del estado de Bolívar a otras zonas del país.

 

La escasez o los precios prohibitivos de los fármacos contra la malaria constituyen factores adicionales que han favorecido la propagación de la enfermedad.

La agencia especializada en salud del Sistema Interamericano y oficina regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya al respecto riesgos relacionados con el aumento de casos de malaria en zonas fronterizas de los países vecinos y advierte sobre el surgimiento de tipos de malaria resistentes a los antipalúdicos.

Sobre el sarampión, señala que se ha expandido a 21 de los 24 estados del país, y que entre el primer caso que se detectó en julio de 2017 hasta este mes de junio, se han confirmado 2.285 casos, de los que 1.558 corresponden a contagios ocurridos este año. Además, Brasil, Colombia y Ecuador han reportado casos importados de Venezuela.

 

El documento −titulado «Repuesta de la OPS para el mantenimiento de una agenda de cooperación técnica efectiva en Venezuela»− aborda también la evolución del SIDA, con una estimación del 24% de aumento de personas infectadas por el VIH entre 2010 y 2016, y la incapacidad para brindar tratamiento a la mayoría de ellas.

«El Programa Nacional de VIH/SIDA informa de que 69.308 de los 79.467 pacientes de VIH registrados para un tratamiento antirretroviral no lo están recibiendo.

Quince de los veinticinco antirretrovirales comprados por el Gobierno están agotados desde hace más de nueve meses», revela.

De la tuberculosis, la OPS precisa que mientras en 2014 hubo 6.063 casos, la información preliminar disponible para 2017 apunta a que se superaron los 10 mil.

 

Sobre las condiciones para afrontar el aumento de esas enfermedades, la Organización Panamericana de la Salud confirma las dificultades con las que operan muchos hospitales y −citando estimaciones de la Federación Médica Venezolana− señala que unos 22 mil médicos han abandonado el país, lo que representa el 33% del total.

Los servicios más afectados por esa emigración han sido neonatología, anestesiología, emergencias y cuidados intensivos. Además, seis mil bioanalistas y técnicos de laboratorio han emigrado, así como entre tres mil y cinco mil enfermeros.

 

 

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