fbpx
Economía

Para López Obrador economía mexicana crecerá 4% anual en su mandato

El recién presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, se fijó este lunes como objetivo que la segunda economía de América Latina crezca a un ritmo medio del 4% anual durante su sexenio lo que supondría prácticamente duplicar el crecimiento de los cinco últimos años, que ha superado por poco el 2%, una cifra baja para lo que cabría esperar de un país en fase de desarrollo y años luz de los países del Asia emergente.

El próximo secretario (ministro) de Hacienda, Carlos Urzúa, ve factible incluso que la economía mexicana alcance una velocidad de crucero del 5% anual en la segunda mitad del mandato.

Tras un encuentro con el jefe de la Confederación de las Cámaras Industriales (Concamin), Francisco Cervantes, López Obrador se refirió al exiguo crecimiento no solo en el mandato que está a punto de terminar, sino de lo que él cataloga como el “periodo neoliberal”. “No hemos crecido adecuadamente en los últimos 35 años y esto ha impedido que se puedan crear empleos en el país. A eso se debe mucho el fenómeno migratorio y los problemas de pobreza, inseguridad y violencia”, ha subrayado el líder de Morena ante los principales industriales del país.

“Es fundamental lograr el crecimiento y se necesita el esfuerzo de todos”, ha agregado López Obrador en referencia implícita al sector privado. Las reuniones con empresarios, tras una campaña de acusaciones cruzadas, han sido una constante desde su victoria electoral, el domingo pasado. El talante es otro por las dos partes: ambas son conscientes de que se necesitan y la voluntad, al menos de puertas afuera, es de cooperar y remar juntos.

Prometer una meta de crecimiento entre los objetivos prioritarios del mandato ha sido una constante entre los últimos presidentes de México. El mandatario saliente, Enrique Peña Nieto (PRI), que abandonará Los Pinos el próximo 30 de noviembre, proyectó un crecimiento de entre el 5% y el 6% durante su Administración. En buena medida esa medida emanaría, auguró en 2012, poco antes de ganar las elecciones, de las reformas estructurales en varios sectores clave de la economía mexicana: energía, telecomunicaciones y finanzas, entre otros. El consenso entre los macroeconomistas es que, en efecto, esos cambios legislativos han beneficiado al sector productivo mexicano. Pero no lo suficiente como para cumplir las ambiciosas expectativas de las propias autoridades nacionales y de organismos internacionales como el Fondo Monetario o la OCDE. Y que casi todos los frutos de estas reformas se recogerán en los próximos años.

En los últimos ejercicios la economía mexicana se ha visto impulsada por el buen momento económico de Estados Unidos, a donde se dirigen el 80% de sus exportaciones. Sin embargo, tres factores han frenado su desempeño: la bajada del precio del petróleo en los mercados internacionales -el Brent pasó de 100 a 50 dólares entre finales de 2014 y principios de 2016-; la crisis de producción de crudo por las crecientes señales de agotamiento de Cantarell, su mayor yacimiento; y, en los últimos tiempos, la incertidumbre sobre el futuro del Tratado Comercial de América del Norte (TLC), que une a EE UU, México y Canadá desde 1994 y que pende de un hilo desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en enero del año pasado. Sin la debacle de precios y la merma en los bombeos de crudo la economía mexicana se habría expandido a una tasa media anual del 3,5% en los últimos años, según los cálculos del departamento de estudios de BBVA Bancomer. Gabriel Lozano, economista jefe de JPMorgan para México y Centroamérica, cifra por su parte en medio punto porcentual el lastre del shock petrolero sobre el PIB mexicano.

FUENTE: elpais.com

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Close
Close