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Hombre que atropelló a agente del FBI de origen venezolano no irá a la cárcel

El conductor que atropelló y mató a un agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI), de origen venezolano, y a un investigador de incendios en una carretera del estado de Maryland, no irá a la cárcel.

Roberto Garza Palacios, de 28 años, fue sentenciado a una multa de $280 por el caso que enfrentaba en un tribunal en el condado Montgomery por un cargo de conducción negligente, debido al accidente que causó la muerte de Carlos Wolff, de 36 años, y Sander Cohen, de 33 años, el 8 de diciembre.

De acuerdo con el Washington Post, los fiscales encontraron que, aunque Garza estaba conduciendo “de manera imprudente y descuidada”, sus acciones no llegaron a ser “una desconsideración imprudente” por la vida humana, lo que era necesario determinar para alegar cargos penales más graves.

Marla Wolff, esposa del agente del FBI, dijo en el programa de televisión Fox & Friends First que la sentencia fue una “bofetada” a su familia.

“Le diría al juez que esta sentencia fue solo un golpe en la muñeca a [Garza] Palacios y fue una bofetada en la cara para nuestras familias”, expresó.

Por su parte, el abogado de Garza, Asim A. Humayun, comentó al medio estadounidense que “este caso es un desafortunado accidente. El señor Garza Palacios se siente mal por la situación”.

El reporte de la Policía Estatal de Maryland sobre el accidente, al que tuvo acceso el Washington Post, indica que la tragedia comenzó cuando Wolff estrelló su camioneta SUV contra una de las barreras izquierdas de la carretera interestatal 270 cuando se distrajo un instante, mientras intentaba alcanzar su teléfono celular.

Fotografía del accidente de tránsito en la autopista I-270 en el estado de Maryland en la que resultaron muertos dos agentes de la ley. Foto Cortesía El Nuevo Herald.

Cohen, que estaba pasando por la zona, decidió detenerse en el carril rápido para ayudar a Wolff y colocó las luces de emergencia en su vehículo Volkswagen Jetta para alertar a otros conductores de la autopista antes de bajarse a hablar con el agente del FBI.

Mientras Wolff y Cohen estaban en el arcén izquierdo de la carretera, un vehículo Honda Accord, con Garza Palacios al volante y otros dos pasajeros, atropelló a ambos agentes.

Garza dijo a las autoridades que intentó cambiarse hacia el carril de la derecha pero no lo pudo hacer porque estaba un vehículo, así que decidió pasarse al arcén izquierdo (donde se encontraban los dos hombres). Aseguró no haber visto a los hombres.

Wolff murió en el hospital, mientras que Cohen fue atropellado por otro vehículo que transitaba por la autopista y fue declarado muerto en el lugar del incidente.

Los investigadores determinaron que ninguno de los cuatros conductores involucrados estaban borrachos, drogados o conducían a exceso de velocidad.

Sin embargo, Garza Palacios tenía un historial de infracciones de tránsito. En el 2015, se declaró culpable por conducir bajo la influencia y además, cumplió una sentencia de cuatro meses de prisión por haber destrozado las ventanillas de 16 automóviles y encender un sofá cerca de un sitio de construcción.

Pese a la leve sentencia por el caso de tránsito, Garza Palacios se enfrenta ahora a una posible deportación. El nativo de Guatemala fue acusado de haberse sobrepasado su visa de trabajo que expiró en el 2009 y se encuentra bajo detención de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE).

Fotografía publicada por Linda Wolff, hermana del agente fallecido Carlos Wolff, en la que se muestra a su familia en Venezuela en 1987. Foto Cortesía Alvarez, Johanna – Miami.

De Venezuela a EEUU

El agente del FBI, Carlos Wolff, se mudó de Venezuela a Estados Unidos con su familia, a finales de la década de los 80 cuando tenía 8 años.

Su hermana Linda Wolff publicó a principios de enero una fotografía de su archivo con el mensaje “Venezuela 1987 con mis padres y hermanos”. En esa imagen se ve a los padres rodeados de sus cuatro hijos, apoyados en un vehículo.

Wolff luego se crió en la ciudad de Gaithersburg, en Maryland. En 1991 se graduó de la escuela secundaria Watkins Mill y luego acudió a American University. En los últimos 11 años, trabajó para la división de crímenes del FBI, siendo su último cargo agente especial de supervisión.

“No puedo pensar en un solo momento, en un solo momento importante en nuestras vidas en el que no le pedimos su opinión, consejo, ayuda”, contó su cuñado, David Gaviria, al medio WTop.

“Él realmente se preocupaba por la gente y cuando hablaban con él, realmente los escuchaba, no solo estaba conversando por conversar. De hecho, recuerdo que en mi última fiesta de trabajo, había una línea [de personas] para hablar con él”, recordó su esposa, Marla Wolff.

Wolff dejó además dos hijos, de 2 y 7 años.

Con información de Johanna Álvarez/El Nuevo Herald.

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