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El hambre en Venezuela los empuja a un viaje de 8000 km a pie hasta Argentina

Un reportaje muestra a venezolanos expulsados por la crisis económica y el hambre en su país, cruzan a Colombia y hasta caminando se lanzan en busca de mejores destinos.

De gorra con la visera invertida, un joven rapea rimas de protesta contra Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, mientras otro de arito y trenzas le pone música con su voz. La escena podría ser la de cualquier esquina del planeta -el hip hop es la banda de sonido de la juventud global- pero ésta es en una ruta montañosa de las afueras de Cúcuta, la ciudad colombiana fronteriza con Venezuela, y el grupito que la ejecuta canta para no entristecerse por lo que dejaron, ni asustarse por lo que les espera, publica La Nación.

Son cinco venezolanos, todos salvo uno son familia, y tienen entre 24 y 21 años. Lo que dejaron es todo -sus casas, sus profesiones, el poco dinero que tenían- y lo que les espera es inconmensurable. A pie, sin dinero, ni documentos, con unas pocas pertenencias que cargan en mochilas o valijas de cabina, buscan recorrer los casi 8000 kilómetros que los separan de Buenos Aires para trabajar y forjarse el futuro que en su país ya resulta imposible.

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LA NACION los entrevistó el 13 de julio, en su primer día de caminata por las rutas de Colombia. Hoy ya están en la ciudad de Cali.

Johnoliver León (24), José León (24), Marcos Reyes (21), José Rojas (23) y Keyler León (22) -más Johnayker Rojas, de un año, que viaja en un cochecito empujado por José y Keyler, sus padres- son el último círculo de la espiral de miseria que azota Venezuela y el fenómeno que desde hace un par de semanas asusta a las autoridades colombianas.

Expulsados por la crisis económica y el hambre, miles de venezolanos cruzan a Colombia y se lanzan a las rutas caminando y haciendo dedo. No tienen plata ni para comida, ni para hospedaje, mucho menos para pasajes. Sus destinos son inciertos. Algunos dicen ir a Bogotá, otros a Quito, otros a Lima, otros a donde sea que consigan trabajo. Si antes se iban los que podían pagarse un avión, o por lo menos un ómnibus, ahora ya huyen hasta los más pobres, que se van apenas con lo puesto. En la Argentina, los venezolanos rompieron los records de inmigrantes: el año pasado fueron la tercera nacionalidad con más radicaciones otorgadas.

“Buenos Aires”, lanza Johnoliver, líder informal del grupito de jóvenes raperos, cuando le preguntamos para dónde se dirigen. Vendrán por etapas, dice, caminando, haciendo dedo, trabajando en el camino. Pero el destino es la Argentina. Allí, explica, tienen un primo que ya está instalado y les aseguró que hay posibilidades de empleo y son bien recibidos, las únicas dos condiciones que necesitan para prosperar.

El resto asiente y comienza a lanzar las pocas referencias que tienen del país: Messi, Maradona, “che, boludo”. “Me imagino un país hermoso”, se ilusiona Marcos. Aunque tristes y cansados como el resto de los venezolanos expulsados que caminan por las rutas de Colombia, ellos conservan la alegría y se toman casi como una aventura los desafíos que les esperan.

Fuente: LaPatilla.com

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