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Puigdemont: Algunos partidos están flirteando con la violencia

Quim Torra y Carles Puigdemont se reunieron por más de siete horas, durante el encuentro, ambos han trazado la estrategia soberanista para el nuevo curso político, en el que pretenden convertir la Diada del próximo 11 de septiembre en la primera gran demostración de fuerza del independentismo.

Al acabar, dirigieron sus críticas hacia Ciudadanos y el Partido Popular, PP, a los que culpan de la crispación en las calles y a la actuación del Estado, principalmente en dos frentes, la defensa del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena en Bélgica y la investigación de la fiscalía contra los Mossos por identificar a personas que arrancan lazos amarillos.

Puigdemont interpreta que la escalada de tensiones por la colocación y retirada de estos símbolos no es un hecho espontáneo y responde a una estrategia política y mediática calculada, en lugar de una fractura social en el seno de la sociedad catalana.

Un mensaje para todos aquellos que han creado esta ingeniería de la confrontación: Abandonen toda esperanza de arrastrar a la sociedad catalana a esta confrontación que no se va a producir”, ha augurado. Aunque no dio nombres concretos, el expresidente señaló que “algunos partidos están flirteando con la violencia”, en clara alusión al PP y Ciudadanos.

El político fugado también ha mostrado su sorpresa por la posibilidad que España dedique recursos públicos a la defensa de Llarena, un caso que estima privado. “Sería un precedente gravísimo que el Estado español pague la defensa de un ciudadano español, sea juez o no, en una demanda particular en otra jurisdicción”, ha atacado.

El dirigente nacionalista, huido de la justicia desde hace casi 10 meses, ve un cambio de postura en el Ejecutivo en este asunto. “En una primera decisión que me pareció correcta, el Gobierno español se inhibía, como no puede ser de otra manera, de comprometer recursos públicos en la defensa de un particular”, ha recordado.

Puigdemont y los exconsejeros huidos demandaron al magistrado en Bélgica por estimar que expresó una opinión sobre el caso al declarar que en España “no hay presos políticos” y Llarena está citado a comparecer el 4 de septiembre. El objetivo último de los denunciantes es conseguir su recusación.

A su lado, el actual presidente de la Generalidad de Cataluña, Generalitat, Quim Torra, ha defendido la actuación de la policía autonómica frente a la decisión de la fiscalía de investigar a los Mossos por identificar a las personas que retiran lazos amarillos.

Es una decisión totalmente errónea y equivocada. ¿Cómo es posible que la fiscalía no investigue la violencia del 1 de octubre? ¿Cómo es posible que la policía no investigue a los asistentes al Valle de los Caídos que cantan consignas fascistas? ¿Cómo es posible que en cambio la fiscalía española sí se atreva a investigar a Mossos que estaban haciendo su trabajo correctamente? Porque ante un grupo que actúa por la noche, encapuchado y con armas blancas, en cualquier país del mundo la policía actuaría”, ha lamentado.

Torra, que ha confesado que habla con Puigdemont casi a diario, también se ha dirigido al presidente Pedro Sánchez. Y ha insistido en el mensaje que han repetido los políticos soberanistas en las últimas semanas: esperan que el Gobierno español desvele sus planes para resolver el conflicto catalán y no se ciña solo a palabras.

Necesitamos comenzar a ver, ya no fotografías ni retóricas, necesitamos hechos. Ante este trimestre de tanta complejidad pedimos inteligencia política y pedimos a Sánchez que nos explique su proyecto para Cataluña”, ha demandado.

Pese a la fluida comunicación que mantiene con el expresident, al que ha tildado de “líder de nuestro movimiento político” y al que ha agradecido su labor de internacionalización del procés, Torra ha dejado claro que tiene autonomía para tomar decisiones, pero que valora el consejo de Puigdemont y los exconsejeros que le acompañan en Bélgica.

Se trata de la cuarta visita de Torra a Puigdemont desde que le sucedió en la Generalitat. El día que fue elegido para liderar el Gobierno, Govern, Torra insistió en que aceptaba el encargo pero dio a su predecesor el título de presidente legítimo.

Este lunes ha cumplido con la rutina, que ha adquirido periodicidad mensual, de rendirle cuentas y seguir dando pábulo a la ficción institucional que sitúa al expresidente huido a los mandos y a él mismo en el papel de copiloto. Ambos se vieron en el Martin’s Grand Hotel de Waterloo, un cambio de escenario motivado por la presencia de la familia de Puigdemont en la denominada Casa de la República. Hasta ahora, la vivienda había sido sede de todos los actos organizados por el independentismo en la ciudad valona.

Fuente: El País

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