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EE.UU.

Trump endurece cada vez más su posición ante la CPI

Si de algo no se puede acusar a la administración del presidente Donald trump es de disimular intenciones verdaderas respecto a la posición que adoptará respecto al resto de los protagonístas en el escenario internacional. Trump no se anda con disimulos o medias tintas, su línea dura fue asomada durante su campaña presidencial y aún así llego a la presidencia.

La probable investigación de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre la guerra de Afganistán ha provocado que Estados Unidos recupere el tono duro que usó contra el tribunal en sus primeros años, dejando de lado el acercamiento que hubo bajo el Gobierno de Barack Obama.

“No cooperaremos (…). Dejaremos que la CPI se muera sola. Al fin y al cabo, en la práctica, la CPI ya está muerta para nosotros”, dijo esta semana John Bolton, asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump.

En las relaciones entre Washington y La Haya,ese discurso supone una vuelta a la era de George W. Bush como presidente de Estados Unidos, cuando su Gobierno decidió en 2002 retirar su firma del Estatuto de Roma, carta fundacional del tribunal.

Bush sacó adelante  en agosto del mismo año la Ley de Protección de Miembros en Servicio, apodada por algunas ONG como la “Ley de invasión de La Haya” porque planteaba el uso de la fuerza en caso de que un estadounidense terminase en la ciudad holandesa bajo custodia de la CPI.

El Estatuto de Roma establece que, si se emite una orden de arresto y el sospechoso se encuentra en uno de los 123 Estados parte del tribunal, sus autoridades tienen la obligación de detenerlo y transferirlo a La Haya.

 Sin embargo, Bush firmó acuerdos bilaterales de inmunidad con decenas de países para que se comprometieran a no acatar las eventuales órdenes de arresto si afectaban a estadounidenses.

“Tenían miedo de que la corte investigara y procesara a ciudadanos estadounidenses que estaban en países bajo jurisdicción del tribunal”, explicó el jefe del Centro por la Justicia Internacional de Amnistía Internacional, Matt Cannock.

El rechazo inicial de Estados Unidos a la CPI cambió “bajo la administración de Obama”, valoró Cannock, pues a partir de 2008 Washington dejó de buscar aliados con los que firmar nuevos acuerdos bilaterales de inmunidad.

Asimismo, Obama “expandió” un programa del Departamento de Estado, basado en ofrecer retribuciones a cambio de información sobre fugados de la justicia internacional, “para que se aplicase también a los huidos de la CPI”, indicó Cannock.

Otro paso fue fortalecer la Oficina de Justicia Penal Global, dependiente del Departamento de Estado y cuya supervivencia fue amenazada por la administración de Trump el año pasado, aunque finalmente no fue cerrada.

Por ejemplo, esta oficina ayudó al establecimiento del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) y para Ruanda (TPIR), y “presionó para una mayor colaboración con la CPI”, apuntó Cannock.

FUENTE: venezuelaaldia.com

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