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¡Ya era hora! Tiger Woods gana torneo luego de cinco amargos años

Y cinco años después, Tiger Woods (42 años) resucitó. Su llegada al green del hoyo 18 como ganador del Tour Championship, 1.876 días después de su última gesta -en el Bridgestone Invitational de 2013-, puso la piel de gallina a millones de espectadores en todo el mundo. Los miles de afortunados que estaban en East Lake le rodearon entre gritos de “Tiger, Tiger…” y “USA, USA…”. Justo a las puertas de la Ryder Cup de París, el equipo americano tiene líder y el golf, un mesías. Woods levantaba los brazos tras el par. Había logrado su victoria número 80 en el PGA Tour.

“He tenido que luchar durante todo el día pero me ha encantado esta jornada. Era un gran desafío a principios de año el pensar que podía volver a ganar, pero a lo largo de las competiciones vi que era posible”, explicó visiblemente emocionado. “Lo pasé mal conteniendo las lágrimas en el último hoyo. No dejaba de decirme: ‘Eh, aún puedes tirarla fuera. Pero una vez metí la bola en el green, choqué la mano de Joey (LaCava, su caddie) porque sabía que lo había conseguido”, añadió.

El calvario de las lesiones de Tiger Woods comenzó en abril de 2014. Justo una semana antes del Masters de Augusta, anunció que se sometería a una intervención en la espalda. Sería la primera de las 12 veces que el estadounidense ha tenido que pasar por el quirófano: la rodilla izquierda y la espalda han sido las partes más castigadas de su cuerpo.

Por encima del puesto 1.000 del ranking

Tras haber disputado sólo cuatro torneos entre 2016 y 2017, llegó a caer más allá del puesto 1.000 del ránking. Parecía entonces el ocaso de su impresionante carrera de 123 victorias y millones de dólares en ganancias. Meses más tarde, las imágenes de un Tiger detenido y drogado a base de Vicodin, Xanax, Ambien y otros medicamentos con los que intentaba mitigar los dolores, hacían pensar que era ya el final. Incluso el propio Woods sólo aspiraba a poder tener una vida normal, lo de volver a empuñar los palos sólo aparecía como una quimera lejana.

Pero el milagro se obró y Tiger Woods, con el cuerpo maltrecho por los entrenamientos, las competiciones, las lesiones y las operaciones, volvió y no precisamente para pasearse. Desde su retorno a los campos de golf, Tiger ha tenido seis oportunidades de ganar este año 2018: Valpar Championship, Bay Hill, The Players, Quickens Loans, The Open, PGA Championship y BMW Championship. Sin embargo, el zarpazo llegaría en el último torneo regular de la temporada, el Tour Championship, donde se quedó a las puertas de alcanzar la FedEx Cup y el bonus de 10 millones de dólares, que finalmente sería para Justin Rose gracias a un birdie en el último hoyo. Woods tendrá que conformarse con los más de cinco que ha acumulado en su temporada regular, a los que hay que sumar tres más por su segunda posición en la citada FedEx Cup.

Woods salía en la última jornada con tres golpes de ventaja sobre Rory McIlroy y disfrutó de una plácida sesión en la que fue administrando su ventaja desde el hoyo 1, un birdie inicial que le permitió marcar distancia con sus rivales. El historial de Woods (ha ganado en las 23 ocasiones que había salido como líder con tres o más golpes de ventaja en el PGA Tour) era desmoralizante para el resto. Los hoyos iban pasando y Woods se quedaba sin oposición, simplemente se limitó a no cometer errores para asegurar su retorno al círculo de los campeones.

Jon Rahm, único español clasificado para el Tour Championship terminaba en el puesto undécimo y finaliza en el puesto 23º en la FedEx Cup.

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