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Cultura

La “lengua propia” de la cultura catalana en castellano

El nacionalismo no sabe qué hacer, aparte de ignorarla, con la cultura catalana en castellano. Si el catalán se presenta como “lengua propia”, ¿deducimos que el castellano es “lengua impropia”? En “Otra Cataluña” (Destino), el periodista e historiador de la edición Sergio Vila-Sanjuán recorre seis siglos de cultura castellana en castellano, casi un centenar de autores.

El castellano es parte fundamental de la tradición cultural catalana. En las obras de Capmany, Balmes o Feliu de la Peña se reflexiona sobre la catalanidad”, advierte.

Corría 1976 cuando la revista “Taula de Canvi” que dirigía Alfons Carles Comín planteó una encuesta sobre la cultura catalana expresada en castellano.

La pregunta era sesgada: ¿Debía considerarse a los escritores en castellano como un fenómeno coyuntural a liquidar en la medida que Cataluña asumiera sus propios órganos de gestión política y cultural?

El afán por “liquidar” esa realidad lo refrendó Xavier Bru de Sala, director general en 1990 de Promoción Cultural de la Generalidad: Las manifestaciones culturales en castellano, dijo, “no pueden ser consideradas parte integrante de la cultura catalana por un nacionalista por ser fruto de una anormalidad y una excepcionalidad que no se deberían consolidar”.

Fenómeno coyuntural, elemento opresor identificado con 1714 y el franquismo, anormalidad, excepcionalidad. “El bilingüismo ‘excepcional’ de Bru de Sala se ampliaba muchos siglos a sus espaldas. Tantos que quizás se parecía sospechosamente a una constante”, acota Vila-Sanjuán.

Una historia que se remonta incluso antes de Juan Boscán, situado en los manuales de literatura como el primer escritor catalán que escogió el castellano: “No arranca en el siglo XVI sino en el XV, tras el Compromiso de Caspe, con figuras como Enrique de Villena o Francisco de Moner”, puntualiza Vila-Sanjuán.

La primera novela catalana en castellano, “Triste deleytación”, data de 1458. Y Boscán no es un caso aislado:

La producción cultural catalana en castellano resulta durante largo tiempo (al menos entre 1550 y 1850) absolutamente central en Cataluña”, explica.

La extensa nómina de escritores, impresores, editores, cineastas y cantautores reunidos en “Otra Cataluña” desmiente la teoría que el castellano se impuso en 1714 con el Decreto de Nueva Planta.

“Cuando el Decreto de Nueva Planta la cultura catalana ya estaba castellanizada desde 1550”, apunta el autor. De lo ocurrido en 1714 existen diversos puntos de vista, añade:

El del nacionalismo, que lo identifica con la pérdida de libertades y también el de José Finestres o Ramón Lázaro de Dou que elogia a Felipe V por abatir el feudalismo. En el tricentenario de 2014, solo se escuchó a una parte del debate y no se invitó a especialistas como John Elliott”, lamenta Vila-Sanjuán.

Las razones para escribir en castellano en Cataluña son diversas, subraya: “Unos autores porque es su lengua materna o familiar; otros, porque se han educado con ella; porque aspiran a mayor difusión de la que les brindaría la catalana; porque tienen más facilidad en su uso por falta de normativa en catalán; porque se identifican intelectualmente con la tradición hispánica; por razones coyunturales”. 

La identificación de cultura y lengua catalana que impuso el Congrés de Cultura Catalana en la Transición se sostuvo con el pujolismo y el Tripartito: Montilla cedió la Cultura a Esquerra. Vila-Sanjuán no cree que el proceso trunque la hegemonía editorial barcelonesa en el libro hispanoamericano:

La coyuntura política no puede borrar seis siglos, aunque no podemos ignorar el cambio de sede de Planeta y la posible marcha de otras editoriales en caso de independencia”.

Los siglos XV y XVII son de los cronistas: Antonio Lofrasso y Jerónimo Pujades; en el XVIII, la obra eclesiástica y académica: Francisco de Castellví, Antonio de Capmany, José Finestres; en el XIX, despliegue de la industria editorial y los grandes hombres de letras y polígrafos:

Antonio Bergnes de las Casas, Manuel de Cabanyes, Félix Torres Amat, Pablo Piferrer, Jaime Balmes, Buenaventura Aribau, Rivadeneyra, Fernando Patxot, Manuel Milà y Fontanals, Francisco Pi y Margall. El siglo XX eclosiona la novela, la poesía, el teatro, el periodismo y la canción:

Eduardo Marquina, Eugenio d’Ors, José Pijoan, Ignacio Agustí, Carmen Laforet, José María Gironella, Carlos Barral, Martín de Riquer.  Realidad reafirmada y pujante en un siglo XXI de bestsellers con Carlos Ruiz Zafón o Javier Cercas.

Con información de ABC

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