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Lopetegui ante crisis del Real Madrid: “la responsabilidad deportiva siempre cae sobre el entrenador”

En el peor escenario posible, ante el rival que más disfruta hundiéndole el cuchillo, el Real Madrid coronó cinco meses para olvidar. Un 5-1 a manos del Barcelona es el cruel castigo que recibió un equipo desnortado, estrepitosamente débil y sin fortuna. De Kiev hasta Barcelona, un bloque que fue capaz de ganar tres Champions seguidas se ha diluido por el bajonazo de los futbolistas, el pésimo mando de su entrenador y la arriesgada apuesta deportiva que hizo el club en el verano. Muy pronto la crudeza de los resultados ha demostrado que ni Julen Lopetegui era el técnico ideal para dirigir la resaca post Zidane ni la plantilla estaba preparada para la marcha de Cristiano Ronaldo. El único alivio blanco, si acaso, es que no hemos llegado todavía a noviembre. Hay tiempo para la reacción, aunque los daños hasta el momento ya son bastante graves.

Las salidas del goleador histórico y del entrenador que ganó nueve títulos en 28 meses dejaron desamparado al Real Madrid. Su arranque de temporada es un desastre, con un título perdido (la Supercopa de Europa), penando por la Liga y con sudores en la Champions ante rivales de escaso fuste. Todo ha desembocado en ese marcador doloroso que brillaba en el cielo del Camp Nou, otro arañazo para la historia negra de la entidad. Semejante paliza tendrá sus consecuencias, por mucho que la temprana altura de la temporada permita aún a los blancos competir por todo. Podrán llegar triunfos en primavera, si se produce una poderosa reacción, pero el bochorno de este domingo en Barcelona será difícil de olvidar.

A eso, al margen del calendario, se agarraba desesperado Lopetegui, que llegó a visualizar a un Madrid en La Cibeles a final de curso. Lo dijo muy bajito en la sala de prensa, hundido por la goleada y su mal fario. Seguía pensando en el balón de Modric al poste, acción que hubiera supuesto el 2-2. De esa ocasión fallada se pasó al durísimo resultado final. «Creo en este grupo, en este equipo. Me gustaría ver qué pasa en el mes de mayo o en abril. El equipo tiene futuro esta temporada. Las distancias cambian. La dinámica es terrible. Partido extraño», lamentó en la que seguramente fuera su última rueda de prensa. Ese condicional que se le escapó al final («Me gustaría ver…») refleja su resignada situación. Sabe lo que le espera, lo sabe hace días. «No esperéis de mí ningún reproche. La responsabilidad deportiva siempre cae sobre el entrenador», asume. En menos de medio año puede ser despedido de las dos instituciones futbolísticas más importantes del país: la selección y el Real Madrid. Con la diferencia de que en la primera dejó a una España imbatida y ahora a un equipo que suma cinco derrotas en los últimos siete partidos, una racha calamitosa.

Sin la confianza de sus jefes hace tiempo, no ha sido capaz de que los jugadores ejecuten su método. En el Camp Nou, a la desesperada en la segunda parte, con 2-0 abajo ya, planteó un atrevido sistema defensivo con tres centrales, clavado Casemiro en la zaga. La impetuosa salida de los suyos tras el descanso, tirando de orgullo, puso al Barça en serios problemas, cerca del empate, pero todo acabó siendo un espejismo. El poste, otro martirio en estas semanas, escupió el último aliento del Madrid de Lopetegui, que pasó de acariciar el 2-2 a recibir una paliza de época, con Piqué haciendo burla con su famosa manita. Los jugadores blancos no tuvieron más que tragar quina y felicitar a su máximo rival por la contundente victoria. Así lo hizo en público Sergio Ramos. Atrás quedaba un discurso triste de su entrenador que a todos les sonó a despedida.

Queda ahora pendiente de la llamada definitiva del club a Lopetegui, donde le comunicarán su despido, cocinado antes incluso que fuera goleado en el Camp Nou. A pesar de que periodísticamente se especuló durante la semana sobre qué sucedería con él en el caso de una hipotética victoria ante el Barcelona, sus superiores tenían escasa fe en el clásico. Veían KO al equipo desde hace algunos partidos. De hecho, más de uno se temía un cornada de las feas, como la que finalmente sufrió el Madrid. La agenda está por definir, pero en las próximas horas se debería confirmar el adiós del técnico vasco y la llegada en su lugar de Antonio Conte, según fuentes del club madridista. Este lunes por la tarde habrá junta directiva para confirmar el fin de ciclo del actual técnico. Y sólo faltará poner fecha a la presentación del italiano. Podría ser también este mismo lunes.

Con información de El Mundo

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