El socialismo corrupto es derrotable

El socialismo corrupto es derrotable. Foto: televen.com

Por Jaime Granda

***En Venezuela serán sancionados todos los encargados de los poderes públicos por su complicidad con manejos dolosos de los recursos del Estado.

Todo el proceso que llevó el domingo pasado a que Jair Bolsonaro fuera escogido como nuevo presidente de Brasil está lleno de enseñanzas para los nuevos y viejos dirigentes políticos, pero especialmente para el pueblo de Venezuela.

Hay que acotar que hablamos de socialismo corrupto porque no todo socialismo es malo. Hay que recordar que el socialismo derrotado el domingo 28 de octubre en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil es la misma versión del socialismo que todavía manda en Bolivia, Nicaragua y Venezuela. Es la versión copiada de la Cuba de Fidel Castro que a su vez fue impulsada desde la desaparecida Unión Soviética, cuya revolución de 1917 sirvió para vender al mundo esa fórmula que sigue vigente a pesar de sus fracasos en cada rincón donde se ha instalado.

Ese socialismo que nació corrupto en la Unión Soviética con la deformación de las ideas iniciales de Carlos Marx también fue derrotado este año en Colombia y todo apunta que en Nicaragua y Venezuela correrá la misma suerte.

Eso sí, hay que tener muy en cuenta que la China pragmática y la Rusia que rescató el proyecto de la Unión Soviética y logró enormes avances en toda América Latina a partir del chavismo y la riqueza petrolera de Venezuela, no van a entregar fácilmente esta joya o Tierra de Gracia.

Pero en todo caso es lo que debemos aprender de todo lo ocurrido en Brasil y anotar lo positivo de las acciones principales para sacar al socialismo corrupto que encabezó Inazio Lula Da Silva en nombre de los trabajadores.

Hay que anotar que en Venezuela se requiere una segunda vuelta electoral. Es necesario no caer en noticias falsas fabricadas por la llamada “trama rusa” para satanizar el voto. Es importante que los votantes aprendan que el panorama electoral de Venezuela sufre lo mismo que los anaqueles en mercados y abastos. No conseguimos los ingredientes para elaborar las comidas que millones de venezolanos disfrutábamos antes de 1999 cuando nuestros salarios cubrían vivienda, educación, comida, bebida y recreación.

Actualmente en los anaqueles electorales hay escasez de buenos candidatos, pero hay que decidir con la misma intención con la que decidimos cuando vamos a comprar los ingredientes para la comida diaria. No aparecen los buenos productos a que estábamos acostumbrados, pero no podemos abstenernos de llevar algo para preparar nuestros platos de la mejor manera posible. En Brasil, la gente entendió que no es exactamente lo que deseaba, pero es lo que había para acabar con un régimen corrupto que se dice socialista, pero de social no tiene nada. Cuando los votantes entiendan eso y no hagan caso a los manipulados por la “trama rusa”, tendremos cambio en Venezuela.

Cuando eso ocurra, serán sancionados todos los encargados de los poderes públicos por su complicidad con manejos dolosos de los recursos del Estado y la destrucción de las instituciones. Un detalle sobre la destrucción institucional en Venezuela es que  en Brasil fueron 147,5 millones de electores y los resultados oficiales fueron anunciados al poco rato de cerrar los millones de centros electorales, gracias al buen manejo del sistema electoral automatizado. Otro detalle es que las cifras finales se ajustaron a las mediciones anunciadas semanas antes por las encuestadoras.

@jajogra

 

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